Los pequeños junto a sus padres en el parque del Humor. Foto: Dayamí Tabares Pérez
Llena de regocijo a cualquier ser humano disfrutar de los sonidos que se generan en los salones de los círculos infantiles. Transitar por las cercanías de ellos le saca a cualquiera una sonrisa. Entre gestos, canciones y travesuras, incluso llantos, los infantes cubanos gozan de este privilegio que le brinda la Revolución.
Son los círculos infantiles esas instituciones donde asisten niños y niñas de 0 a 6 años de edad cuyos padres son trabajadores. Quién no recuerda esos momentos de infancia en los que la seño hacía volar la imaginación con hermosos cuentos, o saltábamos de alegría en el patio para alcanzar la nubes. De esta manera está estructurada la Educación Preescolar en Cuba: enseñar a través del juego.
El 10 de abril de 1961 surgen los primeros círculos infantiles en La Habana, experiencia que poco a poco fue llevada a todo el país. Pero, ¿dónde surge la idea? Pues en la clausura del acto de fundación de la Federación de Mujeres Cubanas, el 23 de agosto de 1960, el Comandante en Jefe Fidel Castro plantea la necesidad de crear instituciones de nuevo tipo para el cuidado y la atención de los hijos de las madres trabajadoras.
Aparecen así estos centros educativos que llegaron para quedarse. Ya han trancurrido 57 años que se materializó la idea de Fidel. Muchas son las transformaciones que han acompañado el decursar de los años. La elaboraciónde los programas pedagógicos, la preparación y superación de las educadoras, quienes ofrecen tiempo, empeño y dedicación en el desarrollo de los infantes, así como las adecuaciones que se ponen en práctica como parte del Tercer Perfeccionamiento, donde la Educación Preescolar no escapa de ello.
Si bien existen otras vías para el cuidado de los niños y las niñas, considero que en los círculos infantiles verdaderamente ellos disfrutan de la compañía de personas de su edad, se les desarrollan hábitos y habilidades y reciben la atención médica y de alimentación necesarias.
Esta es la etapa de la vida donde se determina de manera decisiva la personalidad del niño. De cómo se eduque, del sistema de enseñanza y la educación de los primeros años de vida, ya sea en el entorno familiar o en una institución educativa, dependerá, en gran medida, la formación de toda una personalidad armónica e integralmente desarrollada.

