Desde mediados de 1897 se avizoraba la victoria cubana sobre las tropas españolas. Fue entonces que el gobierno norteamericano decidió intervenir para lograr sus propósitos imperialistas de apoderarse de Cuba.
El 12 de agosto de 1898 cesaron las hostilidades y el 10 de diciembre se acordó la paz entre España y los Estados Unidos. Mediante el Tratado de París quedaban excluidos los cubanos de las discusiones y la nación del Norte se apoderaba de la Mayor de las Antillas.
Del 12 de agosto al 4 de diciembre de 1898, las tropas mambisas permanecieron acampadas alrededor de San Antonio de los Baños. El pueblo visitaba asiduamente a los libertadores de la patria. Acampados en la finca El Pozo, los mambises, junto a dignas representaciones del pueblo ariguanabense, celebraron el aniversario del grito del 10 de octubre, con las notas del Himno Nacional. Continuaba en el gobierno de la Villa el alcalde Juan Manuel Navarrete, elegido por los autonomistas. En los cuarteles permanecía el Ejército Español. El día 3 de diciembre el Primer Teniente Jesús Rodríguez, Jefe de la Plaza, notificó al alcalde que tenía orden de evacuar la Villa y ponerse a cargo del mantenimiento del orden.
El 4 de diciembre de 1898 entraron en San Antonio de los Baños los mambises del Regimiento Goicuría, al mando del Comandante Tito Yllera y del Capitán Martín Alpízar. Establecieron la Comandancia Militar en la calle O`Donnell, esquina a Santa Bárbara, hoy avenida 37. La enseña nacional ondeó en el Ayuntamiento y en los cuarteles, al lado la bandera de los Estados Unidos. El panorama que encontraba el visitante a su arribo a la Villa del Ariguanabo, era el mismo que inspiró los versos de Bonifacio Byrne:
“Con la fe de las almas austeras,
Hoy sostengo con honda energía,
Que NO deben flotar dos banderas
Donde basta con una: la mía”.