Independencia o Muerte en el Ariguanabo

Expresión del patriotismo del pueblo ariguanabense fue su actuación a partir del estallido de la Guerra de los Diez Años. A los cuatro meses del Grito de Yara, en San Antonio de los Baños fue descubierta una conspiración. Con el propósito de llevar a cabo un levantamiento en apoyo al iniciado en Oriente, demostraron la disposición de los residentes en la localidad de incorporarse a la lucha.

El 26 de noviembre de 1868, en una reunión celebrada en el cafetal La Paloma, los concurrentes firmaron un acta de compromiso para levantarse en armas. Descubierta la conspiración por la intervención del Secretario del Gobierno Superior Civil, los comprometidos no pudieron reorganizarse por la estrecha vigilancia y persecución desatada por el Teniente Gobernador Reixa de Manzano.

Ello no impidió que algunos patriotas ariguanabenses se pusieran de acuerdo con Carlos García, quien estaba en contacto con revolucionarios de La Habana. Comprometidos en organizar una partida que situara en movimiento a la guardia civil, sembraron una permanente agitación en los campos habaneros.

Con el pretexto de reunirse con el patriota Carlos García se organizó una reunión en la finca La Macagua. El almuerzo sería a base de biajacas pescadas en el río. De ahí el nombre de la conocida Conspiración de las Biajacas, por la que fueron condenados y deportados veintisiete vecinos de San Antonio y otros pueblos comarcanos.

Este fracaso no mermó los intentos independentistas, pues otros se alzaron después junto a Carlos García y operaron durante años en la provincia de La Habana. En el ciento cincuenta aniversario del inicio de las luchas por la independencia, recordar estas páginas de nuestra historia local es un deber sagrado con los que ofrendaron sus vidas por una patria mejor.