Decenas de combatientes de distintas latitudes participaron en las luchas contra el dominio colonial español en Cuba. Los húngaros se hicieron sentir en el ejército mambí, aunque a ciento cincuenta años del inicio de la Revolución cubana, sus nombres queden en el más cruel anonimato. En nuestro encuentro de hoy les contaré de Antonio Ziskay, el mambí húngaro.
Antonio Ziskay nació en Hungría, en 1868, y llegó a Cuba en 1890. Empleado de profesión, residió en La Habana y se incorporó a la manigua el 6 de julio de 1896. En poco tiempo alcanzó el grado de teniente en virtud de los servicios prestados desde el comienzo de la contienda a las fuerzas insurrectas.
Designado Secretario de la Administración de Hacienda de la provincia de La Habana, se desempeñó en el cargo hasta el año 1898. Perteneció al Estado Mayor del Quinto Cuerpo del Ejército cubano. Alcanzó el grado de comandante y se licenció del Ejército Libertador en abril de 1899, en la villa de Guanabacoa. Concluida la contienda bélica el mambí húngaro continuó viviendo en La Habana y adquirió la finca El Gato, en Madruga.
En la primera década del siglo veinte Antonio Ziskay viajó a su país natal y contrajo matrimonio con su prima Mieza. De regreso en la Isla, en 1913, fundó junto a Francisco Acuña, Emiliano Hidalgo Gato y otros, la Sociedad Agrícola destinada a defender los intereses de los colonos contra la voracidad de los hacendados de la zona. El 9 de noviembre de 1943 la muerte lo sorprendió en la capital cubana y su cuerpo fue depositado en el Panteón de Veteranos del Cementerio de Colón. Este texto recuerda la historia de Antonio Ziskay, un mambí húngaro que constituyó un digno ejemplo de los vínculos existentes entre ambos pueblos.


