Indisciplinas sociales: cero tolerancia

La fuente del Parque del Humor. Foto: Dayamí TabaresLa fuente del Parque del Humor. Foto: Dayamí Tabares

Las indisciplinas sociales son un mal de nuestra cotidianidad que no hemos podido eliminar, pese a los esfuerzos y llamados de alerta que hacemos los trabajadores de la radio y la televisión y las quejas de los pobladores con sentido de pertenencia por el terruño que los vio nacer.

Arrojar basura en cualquier sitio de nuestra localidad, escuchar música a todo volumen cuando los vecinos descansan, gritar en la calle, dañar los teléfonos, son actos vandálicos que dicen mucho de quienes los protagonizan.

En la actualidad se ha puesto de moda otra indisciplina: destruir edificaciones que se reparan hoy en el Parque del Humor. A pesar de que los restauradores, que por cierto, viven en la provincia de Mayabeque, rehacen el trabajo que algunos inconscientes destruyen, pues no tienen en qué emplear su tiempo libre, la indisciplina se repite una y otra vez. El parque debe permanecer iluminado para no dar pie a los infractores, quienes se aprovechan de la penumbra para hacer de las suyas.

Las indisciplinas sociales o de cualquier naturaleza no surgen por espontaneidad, casi siempre están asociadas a la falta de exigencia, de control, la indiferencia, de cultura y otras dañinas manifestaciones que dejan los espacios propicios para que aparezcan.

Las autoridades de San Antonio de los Baños deben poner de inmediato un freno a estas conductas tan dañinas para todos, pues el parque es para disfrutarlo, en familia, con los amigos. Los teléfonos públicos son muy útiles a la hora de comunicarnos, la limpieza del entorno es importante para mantener la salud, la música alta impide el descanso y los gritos en la calle definen a las personas mal educadas.

Pienso que es hora ya de parar estas conductas que todos rechazamos porque no nos dejan llevar una vida sana, tranquila y atentan contra el desarrollo de nuestra sociedad. Para esto es necesario incrementar el número de personas que velen porque estas cosas no ocurran y cuando alguien cometa hechos de este tipo, tenga que pagar una multa considerable para que aprenda a tener cultura urbanística. En muchas latitudes del planeta indisciplinas como las que menciono cuestan caro. Si las autoridades competentes ponen en práctica estas medidas, las indisciplinas quedarán fuera de nuestra sociedad.