El 26 de marzo de 1959, surgió el Departamento de Información e Investigaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (DIIFAR), que a finales de año adoptó la nomenclatura de Departamento de Información G-2 MINFAR, que continuó el desempeño de un rol decisivo en el enfrentamiento a las actividades contra el gobierno de Fidel Castro en 1960 y la primera mitad de 1961.
El seis de junio de 1961, el Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario promulgó la Ley 940, que constituyó el Ministerio del Interior. Aquel G-2 MINFAR pasó al MININT, con la nomenclatura de Departamento de Seguridad del Estado (DSE), hasta hoy. El capitán Isidoro Malmierca Peoli y el comandante Raimundo Torres Raído fueron sus principales jefes, (este último de origen gallego pasó a dirigir la sección del G-5).
Desde entonces, el Departamento de Seguridad del Estado, junto a otras Direcciones del Ministerio del Interior (MININT) y la Dirección de Contrainteligencia Militar (al frente del cual se encontraba el primer capitán Orlando Lache) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), creada el 7 de noviembre de 1962 mediante la Orden No. 07 del comandante Raúl Castro Ruz, como integrantes de los servicios de seguridad cubanos, han continuado a cargo del enfrentamiento a las diferentes modalidades de agresión a la Revolución cubana de 1959.
Año tras año, cada 26 de marzo, los revolucionarios cubanos y en especial los integrantes del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias junto a nuestro pueblo, conmemoramos un aniversario más de la creación de los Órganos de la Seguridad del Estado.
El enfrentamiento a las actividades de los Servicios de Espionaje y Subversión del imperialismo norteamericano, la protección del trabajo pacífico de nuestro pueblo y la salvaguarda de la vida de nuestros principales dirigentes, en especial la del Comandante en Jefe, es la razón de ser de los Órganos de la Seguridad del Estado.
Aunque la fundación oficial de estos Órganos ocurrió a escasos tres meses del triunfo del primero de enero, sus antecedentes y raíces más profundas datan de la segunda mitad del siglo XIX, cuando nuestros heroicos mambises iniciaron la lucha por alcanzar la independencia de Cuba del dominio colonial español.
Desde muy temprano los principales jefes del Ejército Libertador aplicaron medidas de inteligencia y contrainteligencia y se apoyaron en agentes especiales y células clandestinas creadas con el propósito de obtener la información necesaria para desarrollar la lucha armada contra el ejército español y sus fuerzas, conocer sus posibles maniobras e intenciones y planificar importantes acciones combativas. Entre los que más se destacaron por su eficiente empleo figuran, Carlos Manuel de Céspedes y los generales Vicente García, Julio Grave de Peralta y Federico Fernández Cavada.
Nuestro Héroe Nacional José Martí, preparó la nueva guerra por la independencia, desde el territorio de los Estados Unidos y países latinoamericanos vecinos a Cuba. Para lograrlo se apoyó en un alto empleo de métodos conspirativos y de alta compartimentación y secreto, con el fin de evitar la penetración y acción de los servicios de espionaje del gobierno español y de las agencias particulares y gubernamentales norteamericanas que actuaban para conocer y frustrar sus planes.
En las circunstancias de la lucha insurreccional contra la dictadura implantada en Cuba por Fulgencio Batista a partir del 10 de marzo de 1952, las actividades de inteligencia y contrainteligencia tomaron un nuevo carácter y se transformaron en útiles armas de la Revolución. Medidas de esa naturaleza fueron aplicadas por Fidel Castro Ruz en el curso de los preparativos de los asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes; por los moncadistas en la prisión de Isla de Pinos; en México durante la etapa preparatoria de la expedición del yate Granma y más tarde durante la formación y desarrollo del Ejército Rebelde y la lucha guerrillera en la Sierra Maestra. El conocimiento adquirido y las experiencias acumuladas permitieron extender más tarde esta importante actividad a las nuevas columnas y frentes guerrilleros.
La agrupación guerrillera que alcanzó los mayores niveles de organización y empleo de estas actividades fue el II Frente Oriental “Frank País” bajo el mando del comandante Raúl Castro Ruz. El 14 de marzo de 1958 a solo tres días de haber arribado a este territorio desde la Sierra Maestra, Raúl creó los llamados Comités de Campesinos Revolucionarios, que entre sus actividades tenían la recopilación de información y de observación del enemigo. Poco tiempo después se constituyó el Servicio de Observación Campesina (S.O.C.) y más adelante el Servicio de Inteligencia Rebelde (SIR) integrado por Oficiales designados para cumplir esas misiones en la Jefatura del Frente y en cada una de sus seis columnas.
El 22 de agosto de 1958, el jefe de este Frente, firmó un decreto, donde se establecía como tarea primordial para el Servicio de Inteligencia Rebelde, la de “observar, investigar e informar de todas las actividades que desarrollen tanto los civiles como miembros de las Fuerzas Rebeldes o cualquier otra persona que pueda comprometer, afectar o poner en peligro la seguridad interna o externa del Ejército Revolucionario “26 de Julio”.
El jueves 26 de marzo de 1959 el Servicio de Inteligencia de la Policía Nacional Revolucionaria descubrió un complot para asesinar a Fidel. Los cabecillas de la conspiración fueron Rolando Masferrer y Ernesto de la Fe, batistianos refugiados en los Estados Unidos y protegidos de la CIA. Por esos días se conjuraban también otros batistianos con el dictador de República Dominicana en planes para derrotar a la Revolución mediante la llamada Conspiración Trujillista.
Ese mismo día Fidel tomó la decisión de fusionar en un solo cuerpo, el grupo de órganos de inteligencia y contrainteligencia existentes en esos momentos. Estos órganos eran el propio DIER, el Servicio de Inteligencia de la Policía Nacional Revolucionaria (G-2 PNR) y el Buró de Investigaciones Navales (BIN). A este nuevo órgano, resultado de esa fusión, se le continuó denominando DIER y la fecha del 26 de marzo la de constitución de los Órganos de la Seguridad del Estado.
Unos meses después el 16 de octubre de 1959 fue creado el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y designado el Comandante Raúl Castro Ruz, Ministro de las FAR. Surgió entonces en sustitución del DIER el Departamento de Información e Investigaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (DIIFAR) que más tarde se nombró definitivamente Departamento de Investigaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (DIFAR) aunque también se le llamaba G-2. Son estos órganos los que llevan a partir de ese momento el enfrentamiento a las actividades subversivas del enemigo hasta la derrota de la invasión mercenaria por Playa Girón.
En esas circunstancias, el 6 de junio de 1961 mediante la Ley 940 del Consejo de Ministros se constituye el MININT y pasan a su estructura orgánica y subordinación el Departamento de Información (G-2), que a partir de entonces tomaría el nombre de Departamento de Seguridad del Estado (DSE), la Policía Nacional Revolucionaria y la Policía Marítima que hasta ese momento formaban parte del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Más adelante lo harían las Tropas Guarda Fronteras.
Para entonces se multiplicaban en el interior del país las organizaciones contrarrevolucionarias, se reanudaba el bandidismo en todas las provincias de Cuba, continuaban los sabotajes a la economía, se aplicaban nuevas medidas de bloqueo económico, se desataban campañas mediáticas y sobre todo se elaboraban y trataban de poner en práctica nuevos y más sofisticados planes para asesinar a nuestros dirigentes, en primer lugar a nuestro Comandante en Jefe.
Unidos a lo anterior el gobierno norteamericano preparaba pretextos y provocaciones para lanzar una invasión con todas las fuerzas de su poderío militar contra Cuba. Se avecinaba una etapa de enfrentamiento superior, una cruel guerra sucia contra Cuba, la llamada Operación Mangosta, que requería de las fuerzas revolucionarias y en particular de la Seguridad del Estado una organización superior para alcanzar la victoria.
A lo largo de estos 59 años esos planes y acciones subversivas fueron derrotados, una y otra vez, por hombres y mujeres humildes de nuestro pueblo. En los primeros años sin conocimientos de la teoría operativa, sin Escuelas y Academias, sin el dominio de la ciencia y la técnica, principalmente llevada a cabo por jóvenes, combatientes del Ejército Rebelde y de la lucha clandestina, milicianos, obreros y campesinos.
Ellos fueron seguidos por nuevas oleadas de jóvenes, nuevas generaciones de cubanas y cubanos, que desde sus gloriosas filas se han consagrado a sus labores, al igual que sus predecesores, con modestia, honestidad y total lealtad para enfrentar las agresiones del gobierno norteamericano.

