Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. Foto InternetA solo 83 días del triunfo revolucionario del primero de enero de 1959, el 24 de marzo, se fundó el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Este era un organismo de carácter autónomo, dedicado a la promoción de la industria cinematográfica en Cuba. La Ley número 169 del Consejo de Ministros marcó la fundación de esta institución. Dicha ley define el carácter, estrategia y propósitos que caracterizarían el futuro cine revolucionario, bajo el precepto de que el cine es un arte.
La finalidad del Instituto era precisamente organizar, establecer y desarrollar la industria cinematográfica, así como los filmes cubanos o de coproducción. También debía administrar los estudios, laboratorios, equipos, talleres y oficinas puestas a su disposición y fomentar el arte de acuerdo a la tradición cultural del país y los fines de la Revolución. Su presidente fundador fue Alfredo Guevara.
Ya han transcurrido casi 60 años y el ICAIC se erige como una autoridad si de cine se trata. A lo largo de estos años numerosos han sido los cortometrajes, documentales y animados bajo la dirección de famosos del cine cubano. Entre ellos Tomás Gutiérrez Alea (Titón), Humberto Solás, Santiago Álvarez, Octavio Cortázar y Juan Padrón. La Cinemateca de Cuba, el Grupo de Experimentación Sonora, con exponentes de la Nueva Trova, los Festivales del Nuevo Cine Latinoamericano y los Estudios de Animación, han prestigiado al instituto desde su creación. Qué decir de valiosos filmes en la historia del cine como Lucía, Fresa y Chocolate, Se permuta, Plaff, Habanastation, Conducta y muchos otros que han marcado época.
Si bien el cine cubano ha atravesado por diversas etapas, el esfuerzo de directores, actores y realizadores hicieron posible que el ICAIC sea una institución de renombre mundial. Con él se materializaron los sueños de muchos precursores y cineastas que a lo largo de años se debatieron para conseguir la fundación y el desarrollo de una industria cinematográfica cubana.
El reto para las nuevas generaciones está en la selección de guiones que muestren verdaderamente la realidad cubana y los filmes con una calidad visual. Corresponde entonces mantener el legado. Considero que la producción cinematográfica cubana debe continuar.