Nuestro José Martí sentenció en el año 1891 que: "No hay odio de razas, porque no hay razas". Según la Real Academia de la Lengua Española el vocablo raza se refiere a cada uno de los grupos en que se subdivide una misma especie, humana, animal o vegetal, los cuales tienen ciertas características físicas peculiares que son transmitidas por herencia. Pero, ¿será de dominio público el significado de esta palabra? ¿Por qué el color de la piel es una manera de diferenciar una especie: la humana?
Un fenómeno que resulta cotidiano en muchos países del mundo es la discriminación racial y étnica. Ellas impiden el progreso de millones de personas. El racismo y la intolerancia pueden adoptar diversas formas: desde la negación de los principios básicos de igualdad de las personas hasta la instigación del odio étnico que puede llevar al genocidio, todo lo cual puede destruir vidas y fraccionar comunidades.
Haciendo un poco de historia, el 21 de marzo del año de 1960 se produjo una matanza en Sharpeville, Sudáfrica. Un grupo de personas participaban en una pacífica manifestación contra las leyes del apartheid. La policía abrió fuego contra ellas, lo que provocó un saldo de 69 muertos. Tales hechos fueron repudiados mundialmente. Por tal motivo, desde 1966, se proclamó esta fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. La lucha contra el racismo es una cuestión prioritaria para la comunidad internacional y es el centro de la labor de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.
En Cuba la realidad es distinta, como expresó José Martí: “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro”. Como personas todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Nuestra población es netamente mixta y el color de la piel no es motivo para diferenciar ni enmarcar las potencialidades ni la vida de las personas. Considero entonces que se impone condenar toda manifestación de racismo y discriminación.