Cuba: Huelga general del 30 noviembre de 1930.En las elecciones de 1924 en Cuba resultó electo presidente de la República Gerardo Machado Morales. Este era el candidato preferido de los yanquis por sus antecedentes al servicio de los intereses de Estados Unidos y por su odio hacia el pueblo trabajador. Machado ocupó la presidencia en 1925 e inauguró una de las dictaduras más sangrientas en la historia de Cuba.
Enfrentamiento del pueblo a la tiranía
Tan pronto Machado ocupó el poder puso en práctica lo prometido a los intereses norteños y a la reacción nacional, de que bajo su gobierno ninguna huelga duraría más 24 horas, él no lo admitiría y el que se atreviera lo pagaría con la cárcel o con la vida.
La represión, las desapariciones, las torturas, los encarcelamientos y asesinatos fueron práctica diaria. Los estudiantes, obreros, campesinos e intelectuales, y fundamentalmente los comunistas, fueron víctimas de la política de terror implantada por el machadato. Sin embargo, cada día las manifestaciones de protesta y las huelgas duraban más de 24 horas, sin que las fuerzas represivas pudieran impedirlas.
El 20 de marzo de 1930
En 1930 el régimen de Machado entraba en su quinto año. Gracias a los cambios amañados que introdujo en la Constitución con la llamada “prórroga de poderes”, maniobra politiquera que levantaría el rechazo de casi todos los sectores de la sociedad cubana, incluyendo partidos tradicionales burgueses, pretendía mantenerse en el poder por otro mandato.
El 20 de marzo de 1930 marcó el inicio de lo que más tarde sería el fin de la dictadura de Gerardo Machado. Este día se desarrolló una huelga general, organizada y dirigida por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), bajo la conducción del dirigente comunista Rubén Martínez Villena.
Más de 200 mil trabajadores y empleados paralizaron prácticamente al país y denunciaron el entreguismo del régimen machadista al imperialismo norteamericano y la explotación de los obreros. Aunque las acciones conciliadas no pudieron alcanzar todos sus propósitos, sus experiencias aportaron lecciones importantes a los revolucionarios para batallas futuras.
Tres años más tarde, en el mes de agosto nuevamente se sumarían las masas a la huelga. Esta vez si llegaba al fin la tiranía del "asno con garras", sobrenombre que identificó a Gerardo Machado.

