El humor o humorismo es el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Para los habitantes de San Antonio de los Baños, este elemento constituye un componente inseparable de sus vidas. Con una rica historia ligada al humor, no es de extrañar que a través de los años la localidad se identifique como la Villa del Humor.
Oficializada la Bienal del Humor surgió la idea de crear un Museo, en San Antonio de los Baños, dedicado al rescate y difusión del patrimonio humorístico. Esta institución atesoraría, investigaría y divulgaría obras del humor universal, y particularmente del nacional y local. Una construcción doméstica, edificada en 1827, que se encontraba inhabitable pero conservaba su estructura original, fue escogida como sede. Había pertenecido a Miguel de Cárdenas, Marqués de Campo Florido y Encarnación de Cárdenas, prima de este e hija del fundador de la Villa, quienes residieron en San Antonio de los Baños. El Partido y el Gobierno del municipio apoyaron la iniciativa por lo que se determinó que conjuntamente con la Bienal, sería inaugurado el Museo del Humor. En coordinación con la Unión de Periodistas de Cuba, la Dirección de Patrimonio y la Dirección Nacional de Museos, se restauró el edificio y se comenzaron a recepcionar las obras.
Al principio el Museo del Humor, único de esta especialidad en nuestro país, careció de mobiliario, pero con la ayuda de algunos caricaturistas como Juan David y René de la Nuez, se fue equipando. Para ello visitaron a caricaturistas y familiares de los ya fallecidos para que donaran algunas obras, siempre teniendo en perspectivas que las obras premiadas en las Bienales fueran enriqueciendo los fondos del museo. De esta manera se inauguró paralelamente la Primera Bienal Internacional y el Museo del Humor, el 17 de marzo de 1979.

