Añejos caminos del Ariguanabo

En la villa de San Antonio Abad, hoy municipio de San Antonio de los Baños -ubicado en la actual  provincia de Artemisa- durante la primera mitad del siglo XIX se dificultaba la transportación de recursos materiales y mercancías, desde y hacia el pueblo, dado el estado deplorable de los caminos. Por esos pasajes, se podía transitar a pie o cabalgando a caballo, en el tiempo de sequía, pero cuando llegaban las lluvias era imposible la circulación vial.

El estado deplorable de los callejones, obstaculizaba el desarrollo del comercio y el incremento de las  finanzas de los acaudalados señores de la región.

A pesar de la desfavorable situación de los caminos; en 1835 el territorio tenía acceso a la capital cubana, Alquízar, Güira de Melena, y Guanajay, además de los asentamientos poblacionales del Tumbadero, Vereda Nueva, Las Monjas y Ceiba del agua, entre otros de la zona. Las condiciones de las carreteras, eran similares en el  resto de las localidades de la comarca, circunstancia que obligó a la búsqueda de soluciones para optimizar las vías de comunicación e impulsar la economía.

Se propuso crear un canal marítimo que comunicara la bahía de La Habana con el golfo de Batabanó. Ese conducto pasaría cerca de San Antonio de los Baños, a media legua (vocablo usado en la época colonial para precisar la distancia en términos cuantitativos entre un lugar y otro. La legua española era equivalente en aquel entonces, a cuatro kilómetros y 190 metros). El proyecto que aportaría prosperidad a la villa ariguanabense no pasó de una idea, por el alto costo financiero que abarcaba la compleja obra.

Ante esa realidad, emanó la aspiración de edificar un camino con raíles de hierro para el transporte de locomotoras. La solicitud  se autorizó en 1894, y se dispuso la construcción del tramo La Habana- Güines, con tránsito por El Rincón, territorio aledaño a la villa del Ariguanabo.

En aquel tiempo, la Sociedad Económica prescribió un proyecto para edificar la línea férrea entre San Antonio de los Baños  y El Rincón; y un segundo tramo desde esta última localidad hasta Guanímar, con escala en el territorio ariguanabense. La  inauguración del trayecto San Antonio-Rincón, devino  un gran jolgorio; y la línea Rincón-San Antonio-Guanímar inició con posterioridad.

Por  la nueva  vía  se trasladaba la locomotora a una velocidad máxima de siete leguas por hora, y consumía dos quintales de carbón vegetal por cada legua recorrida. Los pasajeros podían portar un equipaje ligero y ocupaban los asientos, y pagaban según la clase social. Los viajes en tren aumentaron, y la circulación vial se redujo hasta el término de la guerra de independencia contra España, en 1898.

El adelanto tecnológico, trajo un discreto avance en la economía de la villa, pero se imponía intensificar las gestiones para transformar otras vías de acceso a San Antonio de los Baños.

Cuando la primera intervención estadounidense a Cuba, en la villa del Ariguanabo se intensificó el transporte en carruaje de tracción animal, razón por la cual, el alcalde de la localidad, Coronel Antonio Vivanco Hernández, dedicó esfuerzos a la edificación  de una carretera entre El Rincón y San Antonio de los Baños, obra que se inauguró en agosto de 1903.

En esa fecha, los pobladores de la villa festejaron el acontecimiento en la intersección de las vías  entonces nombradas  Juan Delgado-hoy avenida 37- e Invasión, -actual calle 42. En ese sitio, a la entrada de la nueva carretera, se instaló una columna conmemorativa con una losa en la que se podía leer frases de agradecimiento del pueblo a Antonio Vivanco Hernández por su perseverancia en  la construcción de la importante vía.


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