La mujer cubana en todas las esferas de la sociedad. Foto: Luis Alberto DH /RA.
Sobre la mujer nuestro Martí expresó: “No hay cosa que disponga el ánimo, y que remoce y regocije, como hablar con mujer”. Es que precisamente las mujeres son, a mi opinión personal esas personas que reconfortan, amparan y alegran la vida.
El 8 de marzo es su día. En 1911, hace 107 años, la Internacional Socialista, reunida en Copenhague, proclamó el Día de la Mujer. En aquel entonces la celebración fue de carácter internacional en homenaje al movimiento a favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal.
La propuesta de celebrar un día en homenaje a la mujer fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. No se estableció una fecha fija para la celebración, en algunos países fue celebrada el 23 de febrero, para nosotros el 8 de marzo, fecha que fue institucionalizada por la Organización de Naciones Unidas en 1975.
Con los años la participación de las mujeres en condiciones de igualdad con los hombres es un hecho. La fuerza que las caracteriza ha hecho posible su empoderamiento e inserción social para el logro de un desarrollo sostenible, así como la paz, la seguridad y el pleno respeto de los derechos humanos.
En Cuba la mujer goza de plenos derechos e igualdad social. Las encontramos como trabajadoras de la salud, la educación, en las labores agrícolas y ocupando los más disímiles cargos de dirección. Incluso son representadas por una organización puramente femenina, la Federación de Mujeres Cubanas.
Considero entonces que en el octavo día del mes de marzo sobran razones para homenajear a esas mujeres, madres, trabajadoras, hermanas, compañeras, jóvenes, en fin todas quienes como señaló el Apóstol: “En la mujer, (...) como que es la hermosura mayor que se conoce, creemos los poetas hallar como un perfume natural todas las excelencias del espíritu”.