El régimen gentilicio y de derecho materno fue la base de las relaciones sociales en las comunidades aborígenes que se asentaron en Cuba. En el territorio que hoy ocupa el municipio de San Antonio de los Baños los grupos primitivos se dedicaron a las actividades apropiadoras y productoras. Sobre la organización social y religiosa de los aborígenes de la región del Ariguanabo, trataremos hoy.
Las comunidades aborígenes que poblaron la región del Ariguanabo, tenían capacidad para interpretar fantásticamente los hechos objetivos que ocurrían, sin que pudieran dar una explicación satisfactoria a los fenómenos naturales cotidianos. Así, el sentimiento religioso se manifestó de diferentes formas y junto a la magia y a los elementos animistas, constituyeron el basamento de la religión primitiva. A partir de tales presupuestos crearon numerosos dioses representados por ídolos líticos, de madera, hueso o tallados en las estalagmitas de las cuevas. Las comunidades neolíticas practicaban el culto a los antepasados, evidencia de su convicción de la continuidad de la vida material después de la muerte. Los cadáveres eran depositados en grutas o enterrados cerca de los residuarios, como apareció en la Cueva de los Negros, localizada en la Meseta de Peña, en el margen Oeste del río Ariguanabo.
En la etapa mesolítica o de apropiación, la cooperación simple y la división del trabajo por sexos y edades jugaron un papel preponderante. La organización social de las comunidades productoras o neolíticas se basaba en relaciones gentilicias de cierto nivel de desarrollo. Las alianzas matrimoniales y la prohibición de estas entre parientes de la misma familia, caracterizaron a las comunidades aborígenes establecidas en Cuba. Con ello regulaban el nivel de intercambio en las comunas agrícolas respecto a las actividades apropiadoras y productoras. De esta manera se garantizaba la circulación de objetos y materias primas dentro de la aldea y con otros núcleos poblacionales.