Trayendo niños al mundo

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Aurelia Rodríguez nació el 20 de octubre del 1894, en el barrio Los Mosquitos, de Mariel. Hija de esclavos libertos, tuvo siete hermanos. Tras la muerte del padre, su madre se estableció con toda la prole en Bauta, concluida la Guerra de Independencia en 1898. Sobre esta singular mujer, que ejerció el oficio de comadrona en localidades cercanas a Bauta, conoceremos hoy.

Muy temprano comenzó Aurelia Rodríguez la Escuela Primaria, con las maestras María Luisa Quesada y Celia Carrasco. Años después laboró como institutriz en la casa del acaudalado Julio Serna y se desempeñó como cosedora de tabaco en época de zafra. Su vínculo con los tabacaleros le permitió conocer de cerca los problemas sociales de los obreros en esa época. Aunque aún era muy joven, ayudaba a su madre durante la noche en el lavado de ropas para varios clientes.

En 1916 Aurelia contrajo matrimonio con Feliciano Cruz y tuvo tres hijos. A pesar de los quehaceres domésticos y las penas por la muerte de sus dos primeros hijos, trató de desarrollarse intelectualmente. Tras el fallido intento en el magisterio, se dedicó a los estudios de Comadrona en la Universidad de La Habana. El 1ro de julio de 1927 fue nombrada por el Ayuntamiento Municipal de Bauta en el oficio de Comadrona.

Mucho antes de graduarse, Aurelia Rodríguez comenzó a realizar partos y a registrarlos detalladamente en hojas que iba archivando. Cientos de niñas y niños pasaron por sus manos. Sus predicciones aún son escalofriantes por lo veraz, pues cuando daba una fecha probable de parto, la daba hasta con la hora aproximada del mismo. Era usual verla sobre una carreta, a caballo, en un mulo o en lo que fuera, para asistir a alguna parturienta sin importarle que hubiera o no remuneración. Su puerta siempre estuvo abierta a todos por igual y a cualquier hora.

Para ella no había obstáculo que impidiera cumplir con su deber. Lloviera o tronara, con luz eléctrica o simplemente con un quinqué, se le encontraba trayendo niños al mundo. A los ochenta y cinco años la muerte la sorprendió el 28 de febrero del 1980.