Raymundo Valenzuela: lección para el presente

 Raymundo Valenzuela Raymundo ValenzuelaEn estos días, Raymundo Valenzuela regresa a la memoria, por el aniversario 170 de su natalicio y porque su talento sigue demostrando la urgencia de impulsar siempre la calidad de nuestra música.

Compositor, ejecutante de múltiples instrumentos (trombón, viola, piano y percusión), pedagogo y director de orquesta, Raymundo Valenzuela de León, nació en San Antonio de los Baños, en 1848 y murió en la capital con 57 años de edad. No obstante, sus aportes tímbricos y armónicos al danzón y en general a la música cubana, tienen vigencia hasta hoy.

Gracias a su talento, el ritmo creado por Miguel Failde en Matanzas, en 1880, cuenta con violines y piano en la orquesta danzonera y sus arreglos lograron aires más refinados,  elaborados y cultos.

Raymundo luego de iniciar estudios con su padre Lucas Valenzuela, a los veinte años de edad se radicó en la capital. Al tiempo de trabajar en orquestas de zarzuelas, continuó superándose con verdadero ahínco. Siendo muy joven, dirigió la orquesta La Flor de Cuba, que tocaba en el Teatro Villanueva, la noche de 1869 en que los voluntarios tirotearon a los actores y al público que aplaudían la obra Perro huevero, de franco mensaje revolucionario. José Martí estaba allí. Tanto Raymundo como su hermano Pablo abrazaron la causa independentista y contribuyeron a la Guerra del 95.

Su pasión por el estudio y la perfección musical elevó su creación y le dio amplio reconocimiento. Dirigió las orquestas de importantes teatros, compuso la zarzuela La mulata María (con libreto de Federico Villoch) que mereció gran popularidad, al igual que sus danzones, valses y otros géneros populares.

Pero sobre todo, su obra, sin dejar de ser popular, es un ejemplo de calidad, buen gusto y permanente superación. Ahora que tanto facilismo y vulgaridad se han puesto de moda, y que se confunde la buena música con la fama, el legado de Raimundo Valenzuela es una brújula a seguir.