El mismo sentimiento universal

Es cierto, los tiempos han cambiado. Las nuevas tendencias como el piercing, el tatuaje, las faldas cortas, el cabello de varios colores… Pero, ¿Se ha detenido a pensar u observar que los jóvenes que exhiben estas modernidades también sienten amor? 

Las nuevas generaciones se han encargado de hacer creer a los adultos mayores que el amor cambió, que este se halla prácticamente desplazado por la moda, la falta de pudor, la carencia de galanteo y de tiernos detalles. Desde cierto punto de vista es cierto, desde hace varios años el amor no se enmarca en un altar; el miedo o la cotidianidad alejan las responsabilidades de un hogar y crear una familia. Ya no es solo ese sentimiento limpio y maravilloso, los intereses materiales rigen en muchas parejas, pero analizando bien, no ocurría lo mismo siglos atrás con la existencia de los compromisos arreglados en la alta sociedad, matrimonios de fachadas y eternas noches de frialdad.

Como persona que transita las calles del Ariguanabo y rodeada a diario por jóvenes sé que ellos sienten amor y cuando dan o reciben ese anhelado primer beso las mariposas también cosquillean en el estómago como mismo ocurría en los adolescentes de tiempos atrás, que en las noches soñaban con su amada y creaban todo un plan para hacer suya la conquista. 

Como mismo cambia la sociedad como fenómeno social, cambian los amantes, pero ese sentimiento tan especial sigue siendo el mismo, aunque las maneras de expresarlo sean más extravagantes que las de antaño. El amor a la familia, los amigos a un pedazo de tierra o al amante, continuará siendo el mismo sentimiento universal que mueve al mundo.