Un capítulo de la autobiografía de Martí

La retransmisión del filme El ojo del canario, sobre la infancia de Martí, nos hace recordar un curioso acontecimiento en el Ariguanabo. En enero de 1946, el Círculo de Artesanos presentaba un libro emblemático y polémico para su tiempo: Un Capítulo de la Autobiografía  de Martí, del escritor Néstor Carbonell Rivero.

 

Nacido en Alquízar, en 1883, este destacado intelectual, con fuertes vínculos en el movimiento cultural de San Antonio de los Baños, celebró el aniversario del natalicio del Apóstol, con la presentación aquí de su pequeño volumen Un Capítulo de la Autobiografía  de Martí.

 

No se trata de solo un capítulo en la vida de Martí, sino varios que abarcan desde el día de su nacimiento hasta su salida del presidio político y su estancia en la finca El Abra, propiedad de José María Sarda, en la antigua Isla de Pinos.

 

Lo más original de la obra es que Carbonell la escribió como si fuera el propio Martí quien nos contara los pasajes de su vida, desde 1853 hasta 1870. Antes que esta obra, nadie había emprendido un esfuerzo similar. Carbonell sería el primero y lo realizó con éxito, especialmente por la pasión que le imprime a su lectura.

 

En aquella interesante velada del Círculo de Artesanos ariguanabense, quedó flotando la sombra de una inconformidad. Néstor Carbonell ponía en boca de Martí adolescente o casi niño, palabras y expresiones que fueron dichas o escritas por el Apóstol muchos años después. Debió conformarse –opinaron algunos lectores de entonces- con las de sus primeros escritos de Martí, sus cartas, los artículos aparecidos en El Cubano Libre, su drama Abdala o El Presidio Político en Cuba.

 

No obstante, la obra fue aplaudida por su calidad de expresión, amenidad y por revelar claramente formación de una personalidad colosal en las letras, la justicia y el amor a Cuba y la Humanidad, los valores que hacen de José Martí un héroe para todos los tiempos.