El amor por su madre, Doña Leonor Pérez Cabrera, fue uno de sus grandes privilegios. Foto: Internet
El amor es uno de los sentimientos más nobles. Existe diversidad de manifestaciones de estas emociones sentidas por los hombres. El amor a la madre, ese ser que nos dio la vida, hacia los hijos, esos que traemos al mundo, hacia un hermano, un padre, el amigo, entre otros. De todos sus afectos, el amor por su madre, Doña Leonor Pérez Cabrera, fue uno de los espacios privilegiados en la geografía espiritual del Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí.
"Mírame, madre, y por tu amor no llores:
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas,
Tu mártir corazón llené de espinas,
Piensa que nacen entre espinas flores."
Hermosos versos donde plasmó el amor por su madre, esa que luchó hasta el cansancio por liberarlo de las canteras de San Lázaro cuando solo tenía 16 años.
Ese costado afectivo, el del amor fraterno, no suele mencionarse mucho cuando se habla de Martí, a quien sus hermanas veían con respeto y admiración, desde la modestia de su instrucción, frente al talento cultivado del joven, a sus tempranas dotes de escritor y periodista, formadas todas dentro de una sociedad patriarcal que reducía a la mujer al espacio privado del hogar.
Leonor, la primera de las niñas en nacer, y que apodaron La Chata; luego llegó Mariana Matilde, a la que Pepe sólo llevaba tres años, y a la que todos llamaron Ana, la que fue indudablemente su compañera de juegos, de afinidades y por eso, su hermana más querida; después vendría María del Carmen que, por nacer en la península, llamaron en la casa La Valenciana; más tarde María del Pilar Eduarda, Rita Amelia, Antonia Bruna y Dolores Eustaquia, y el dolor de la pérdida cuando falleció la pequeña María del Pilar, con sólo seis años.
Ellas constituyeron esa geografía familiar donde el niño desarrolló su infancia y luego emergió el adolescente. Todas fueron dueñas de gran parte del amor de Martí. Él, que a pesar del dolor que sentía por Cuba esclavizada “Uno de sus grandes amores”, siempre encontró lugar para mostrar el amor a sus hermanas y su madre.

