El señor de la Vanguardia.
La historia de Cuba lo describe como un sencillo hombre, nacido un seis de febrero de 1932 en la barriada de Lawton, en el reparto Diez de Octubre de la capital cubana. Los que amamos esta isla, lo recordamos siempre como el único e irrepetible, Camilo Cienfuegos, una de las personalidades más paradigmáticas de la Revolución Cubana.
Por su carácter jovial y su natural desprendimiento humano con el pueblo, fue querido y respetado por todos. Con su trabajo diario y su entrega a la causa revolucionaria apoyó incondicionalmente el triunfo definitivo de 1959.
Apeló por los derechos humanos, la justicia, la igualdad y la solidaridad de la Cuba naciente. Fue camarada inseparable de los niños y seguidor de las ideas de Martí, compañero de lucha de Fidel, Raúl y Almeida.
Conceder un canto a Camilo Cienfuegos en el aniversario 86 de su natalicio, es rendirle tributo al expedicionario del Yate Granma, a uno de los pilares fundamentales de la gesta armada que derrocó a la tiranía de Fulgencio Batista y al amigo inseparable de Ernesto Che Guevara.
Miles de anécdotas sobre Camilo, median en las nuevas generaciones, que siempre reciben con gran interés en las clases de Historia de Cuba, la frase: Contra Fidel, ni en la pelota. Los que desde edades tempranas se inclinan por el arte militar en nuestro país, son condecorados como Camilitos, ¡Cuánta responsabilidad y orgullo a la misma vez!
Hoy rendimos tributo a este hombre de leyendas, a este soldado que se convirtió en el colega del pueblo. La vida le sonríe agradecida al Camilo que no murió en aquel trágico 28 de octubre, que se sobrepuso eternamente y revivió en el corazón de todos los cubanos. Hoy, regalo mis letras y alzo mi voz por El comandante del Pueblo, el Señor de la Vanguardia, El Héroe de Yaguajay o del sombrero alón.