Eduardo Grave de Peralta: en la trinchera del deber

San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba.-Reseñar la trayectoria revolucionaria del combatiente Eduardo Grave de Peralta Escobar, es rememorar la participación de los  cubanos en la lucha clandestina durante la guerra de liberación nacional, y en la defensa de la obra de la Revolución.   

Símbolo de valentía, dedicó una parte de su vida, a ejecutar  acciones contra los cuerpos represivos del gobierno de Fulgencio Batista.

El protagonista de estas líneas  tendría 94 años de edad, si  la muerte no lo hubiera sorprendido el 4 de febrero de 1993, en su domicilio de la comunidad “Raúl Hernández Vidal”, perteneciente al municipio de San Antonio de los Baños.  

Nació en enero de 1924, en San Agustín de Aguarás, en la provincia de Holguín. Sólo pudo cursar estudios hasta el tercer grado de la enseñanza primaria, puesto que   desde  niño trabajó como machetero y carretero junto a  su padre, para el  sustento económico de la familia.

En 1956 se incorporó a una célula del Movimiento 26 de julio, con la que participó en el acopio de medicinas, venta de bonos, sabotajes, entrega de suministros a campamentos rebeldes, y varias operaciones de gran complejidad.

Dos años después, se unió a la columna número 14 del Cuarto Frente Oriental, en el Pelotón tres,  bajo el mando del capitán Eddy Suñol Ricardo; formación guerrillera que operó en  varias misiones  combativas contra la dictadura batistiana.

A fuerza de arrojo e inteligencia, y de forma autodidacta, Eduardo Grave de Peralta se superó culturalmente, y tras el triunfo de la Revolución logró perfeccionar sus estudios.

Gracias a su esfuerzo y espíritu de superación  pudo desempeñarse como Policía del Ministerio de Comunicaciones, luego de licenciarse del Ejército Rebelde con el grado de Capitán.

Estuvo al frente de una zona de operaciones en la Lucha Contra Bandidos, en  Matanzas, y con posterioridad   se le asignó trabajar  en el Instituto Nacional de Reforma Agraria, (INRA). En esa labor,  se destacó por promover con su ejemplo personal, una  total  honradez  en la administración de los recursos del pueblo, otro de los legados del destacado combatiente. También, desde ese puesto de trabajo se incorporó como machetero permanente a nueve Zafras del Pueblo.

Su vida continuó en La Habana, donde cumplió varias misiones  como miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Fue miembro del  Partido Comunista de Cuba, y delegado a la Asamblea Municipal del Poder  Popular en Plaza de la Revolución, durante cinco años.

Colaboró en las construcciones de obras sociales de la comunidad “Ben-Tre” – de igual nombre que una región de Viet Nam-, y que se ubica en el territorio de Bauta, municipio de la actual provincia de Artemisa.

Vivió muchos años en San Antonio de los Baños, localidad que lo asimiló como hijo adoptivo y donde yacen sus restos en la necrópolis  municipal.

 Su memoria  y  legado político son preservados por los integrantes de la   Asociación de Combatientes número  04-06, del Consejo Popular Oeste Rural, ubicada en la comunidad “Raúl Hernández Vidal”, sitio desde donde Eduardo Grave de Peralta Escobar, prosiguió su  defensa incondicional de la Patria, y contribuyó a fraguar y enaltecer la obra de la Revolución Cubana.