Las obras del artista Rubén Suárez Quidiello plasmaron rincones de su San Antonio natal
La Villa del Ariguanabo se ha caracterizado históricamente por su riqueza cultural y ha sido cuna de importantes figuras, con renombre en todo el país. Le propongo un acercamiento a la cultura popular ariguanabense durante el período republicano.
En la Neocolonia el Círculo de Artesanos continuó siendo el centro de las actividades culturales del municipio. Fue esta institución sede de la Primera Exposición colectiva de Caricatura Personal en Cuba, en 1915 y que tuvo como protagonistas a los ariguanabenses Manuel Alfonso Descalzo y a Eduardo Abela Villarreal. En este centro además, se fundaron revistas, se promocionó el teatro y la declamación, la oratoria y se introdujo la novedad del cine. Fue prestigioso por sus bailes, con las más afamadas orquestas e intérpretes de la época. Por los salones del Círculo y también por su teatro, desfilaron importantes figuras de la cultura local y nacional como el pintor Rubén Suárez Quidiello y los escultores Teodoro Ramón Blanco, Florencio Gelabert y Rita Longa. Se propició además el paso de variadas y valiosas obras de arte, dadas las estrechas relaciones con el Círculo de Bellas Artes de la Habana.
Durante la República la música desempeñó un papel importante en el desarrollo de la cultura. En esta etapa se destacaron diversas agrupaciones, bandas y solistas, como el ariguanabense Fernando Collazo, quien fue el protagonista del corto musical “Maracas y Bongó”, la primera filmación sonora cubana.
Una de las expresiones culturales de masas lo es el repentismo, género cultivado en el territorio y en el que se destacaron José Othón López, José Calixto Marichal y Ángel Miguel Valiente Rodríguez.
Dentro de las Artes Plásticas, vale resaltar el desarrollo de la línea humorística en manos de los caricaturistas ariguanabenses y es este período donde nacen dos importantes personajes, que quedaron convertidos en símbolos de este pueblo: el Bobo, de Eduardo Abela Villarreal, símbolo de protesta contra el tirano Machado, y el Loquito, de René de la Nuez, símbolo de rebeldía contra la dictadura de Fulgencio Batista. Ambos personajes fueron críticos de los gobernantes de turno.
Otra de las figuras descollantes dentro de la plástica ariguanabense y la promoción de la cultura de la Villa fue Rubén Suárez Quidiello. En 1938 presentó su primera exposición personal de paisajes y en 1953 obtuvo el Premio Nacional de Pintura. Significativo de su obra es haber plasmado rincones de su San Antonio natal.

