José Martí, los valores y las nuevas generaciones

Nuestro Héroe Nacional concibió la ética como la moralidad de los humanos y al respecto expresó: ´´Solo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones…´´

El estudio de la vida de José Martí y su obra como ejemplo revolucionario significa conocer su trayectoria como un hombre práctico, ejemplo de orador, poeta, periodista, escritor, maestro y líder político. Pero más que todo fue un revolucionario vital que actuó de acuerdo con los desafíos y urgencias que imponía el tiempo en el que vivió.

Martí trasciende hasta nuestros tiempos con luz propia. Su pensamiento y su obra inmensa llena de autenticidad, axiología, cultura y educación se destacan en la construcción de la sociedad en que vivimos. La ética de su obra, su prédica convincente, su aliento irreparable, su creatividad y su espíritu integrado consagraron la libertad para Cuba y en un sentido mayor para Latinoamérica.

Se tiene en él a un maestro con rasgos de educación social, que en la actualidad se manifiesta como tener una personalidad ejemplar al estar poseído por el amor a los valores espirituales y morales, en ser un afable comunicador en la sociedad del cual su mensaje puede ser de carácter social, ético, justo, verdadero, necesario y el ser un movilizador educativo que propicia un despertar de conciencia que permite elevar el nivel participativo de comprensión y actuación honesta de la comunidad en que ha nacido, crecido y se desarrolla cada persona.

Un elemento que caracterizó la personalidad de José Martí fue su apego a los valores morales y espirituales manifestados en su amor ilimitado a toda persona, amiga o enemiga, en su amplia lucha por la justicia y la equidad social y en su arraigo y preocupación por los humildes.

El sistema ético martiano comprende el humanismo como el conjunto de ideas que expresan el respeto hacia la dignidad humana. Por su parte, la ética es la forma de la conciencia que estudia de manera específica la moral. Martí señala la integralidad entre el deber, el derecho, la verdad, la honradez, la igualdad, el decoro, el amor, la solidaridad y el trabajo como elementos fundamentales que cada persona debe hacer parte de lo cotidiano.

Martí fue portador de una cultura enorme. Trataba a los demás con perfecto conocimiento y manejaba la lengua española con maestría y extraordinario encanto. Considero entonces que desde el punto de vista martiano la formación de todo revolucionario debe estar basada en la dignidad, el patriotismo, la solidaridad, responsabilidad, laboriosidad y otros, sin olvidar otros valores que se corresponden con la ideología del pueblo cubano. Todos debemos ser cada vez mejores en nuestras acciones diarias y futuras.