Un Convenio entre el Bosque Martiano del Ariguanabo y la Quinta de los Molinos (oficina del historiador de la Habana) se realizó en la institución capitalina, donde se llevó a cabo la firma de los acuerdos a manos del ingeniero Leonardo Pascual Mesa, director de la entidad ciudadana y Alfredo Ruiz Fleites, director del Bosque Martiano.
El objetivo del acuerdo es la construcción de un vivero autóctono con plantas ornamentales de valor botánico como proyecto ambientalista en la región urbana de la capital y así contribuir al mejoramiento del sendero martiano de la Quinta con nuevas especies. Igualmente se pretende desarrollar propósitos conjuntos de reforestación en la capital y en el centro histórico, realizar intercambios entre las instituciones con el fin de desplegar el trabajo ambiental y comunitario en la formación de valores y respeto al medio ambiente.
También esta alianza propone aplicar la experiencia de trabajo comunitario del grupo de Guardianes de la Naturaleza con la fundación aulas martianas en centros estudiantiles de la ciudad.
Durante el encuentro se sembró un jigüe (una de las especies que menciona José Martí en su Diario de Campaña) como símbolo de unión entre las dos instituciones, e intercambiaron experiencias los guardianes y especialistas de la flora y la fauna que laboran en la Quinta.
La Quinta de los Molinos La Habana, es un Monumento Nacional situado en La Habana en el que se haya ubicado el Jardín Botánico de La Habana y el Museo Máximo Gómez. Fue fundado originalmente con el nombre de Alfonso VIII, pero la locación adquiere el nombre Quinta de los Molinos, debido a la antigua existencia de dos molinos utilizados para moler tabaco y obtener rapé. El tabaco era de mucha demanda a finales del siglo XVIII, en toda Europa, y en particular en España.
Los molinos eran propiedad de Martín de Aróstegui, presidente de la Real Factoría de Tabaco perteneciente al rey español, de ahí su nombre. Este nombre apareció en el Archivo Nacional de Cuba en 1850, y se ha mantenido hasta la actualidad.

