Máximo Gómez y Antonio Maceo. Foto: Internet
Uno de los hechos más notables de la guerra del 95 fue la Invasión a Occidente. Esta acción contra el colonialismo español permitió extender la guerra hacia todo el país. Máximo Gómez y Antonio Maceo fueron los artífices de la invasión. Sobre la repercusión de este hecho en San Antonio de los Baños le hablaré hoy.
La invasión a Occidente inició el 22 de octubre de 1895 desde Mangos de Baraguá. Fueron 3 meses fundamentales para la revolución anticolonialista. El año 1896 inició con las fuerzas invasoras en las cercanías de San Antonio de los Baños. El día 4 de enero Maceo y Gómez hacen prisioneros a los españoles en el pueblo de Güira de Melena. El día 5 penetran sin resistencia en Alquízar y Ceiba del Agua donde ocupan buena cantidad de armas y municiones. El día 6 se habían rendido Vereda Nueva y Guayabal; y ya por la tarde, después de atravesar la Laguna del Ariguanabo, se rindió Hoyo Colorao en Bauta, Punta Brava, El Cano y Caimito. El día 7 se forman dos columnas. La de Maceo iría a invadir Pinar del Río y la de Gómez se quedaría operando en La Habana y Matanzas.
Mientras esto ocurría y las fuerzas invasoras describían casi un círculo en torno a la Villa, las fuerzas acantonadas en el Cuartel de Aclimatamiento y en las otras unidades, se ocupaban de construir trincheras y parapetos de defensa alrededor del municipio y mantenían el terror en el pueblo.
Las fuerzas invasoras, al mando de Máximo Gómez se encontraban cercanas a San Antonio de los Baños. Acamparon en un lugar conocido por La Encrucijada, en la carretera de Alquízar a San Antonio, pero no penetraron directamente al pueblo. Durante este tiempo muchos ariguanabenses se unieron al Ejército Libertador. No se sabe a ciencia cierta el por qué no atacaron la Villa. Se presume que haya sido por la resistencia que mostraron los soldados, pues estos permanecieron en sus cuarteles. Además, por la cantidad de efectivos que se encontraban en el Cuartel de Aclimatamiento, con una dotación de 800 hombres, los voluntarios acuartelados en el Casino Español y otros atrincherados en el Parque Central.
La invasión a Occidente continuó hasta llegar al poblado de Mantua, en Pinar del Río, el 22 de enero de 1896. Así concluía una de las hazañas militares más gloriosas de nuestra historia.
Fuente: Historia Colonial Ariguanabense, de J. R. Lauzán

