Mella: el líder indiscutible

mella-755x490 Hijo del sastre dominicano Nicanor Mella y la irlandesa Cecilia McPartland, Julio Antonio Mella nació el 25 de marzo de 1903. Fue inscrito con el nombre del padre y un apellido materno. Desde temprana edad siempre estuvo atento a las corrientes sociales más progresistas. Era un lector y estudiante acucioso, un joven de verbo fácil.

En el año 1921 matriculó en la Universidad de La Habana para aspirar a los títulos de Doctor en Derecho Civil y en Filosofía y Letras. Fue la enseñanza universitaria su primer escenario de lucha. Al frente de la Secretaría del Directorio de la Federación de Estudiantes Universitarios, en 1922 fue designado al frente de la administración y los temas ideológicos de la revista universitaria Alma Mater, de la cual fue su máximo inspirador. Lo mismo desde las páginas de la publicación que en las aulas su voz se fue alzando y se formó su pensamiento de avanzada.

En medio de debates internos que se radicalizaron en los años veinte desencadenaron la lucha universitaria contra la corrupción, la petición de nuevos estatutos y la huelga estudiantil. Mella ganó prestigio y apoyo hasta erigirse en líder indiscutible y resultar electo presidente de la Federación Estudiantil Universitaria en 1923.

En 1924 ingresó en la Agrupación Comunista de La Habana y preside la Federación Anticlerical que enfrenta a la jerarquía eclesiástica. Colabora con el Movimiento de Veteranos y Patriotas y participa en la fundación de la sección cubana de la Liga Antimperialista de Las Américas y del Partido Comunista de Cuba en agosto de 1925.

Por sus actividades revolucionarias y desafíos constantes al gobierno de Gerardo Machado sufre prisión y en huelga de hambre tuvo que ser liberado. Se acoge al exilio y parte hacia México. Allí continuó su labor al frente del Partido Comunista mexicano y fundó la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos y su periódico Cuba libre.

Desde La Habana Machado había emitido la orden de muerte para Julio Antonio Mella. El 10 de enero de 1929, cerca de las 11 de la noche, mientras Mella iba a buscar a su compañera Tina Modotti, fue atacado por la espalda. Un balazo le atravesó la espalda y salió por el abdomen, el otro lo alcanzó el brazo. Aunque fue asistido en el hospital no logró sobrevivir y falleció pasada la medianoche. Son conocidas sus palabras: “Muero por la Revolución”. Perdía así la vida el líder maduro e indiscutible de la juventud cubana de los años veinte.