El trabajo por cuenta propia crea nuevas ofertas de trabajo, sobre todo para la juventud. Foto: Tomada de internet
Los cambios suelen generar incertidumbres, dudas, inquietudes y diversas interpretaciones. El trabajo por cuenta propia en Cuba, esta nueva modalidad de trabajo y empleo, generó durante su implementación todo ello. Sin embargo tras varios años es una realidad palpable.
Miles de cubanos se han acogido al trabajo por cuenta propia. Desde los carretilleros o vendedores de productos agrícolas, los grabadores de discos, los elaboradores de alimentos, operadores de equipos eléctricos hasta el funcionamiento de bares y cafeterías han propiciado que la sociedad cubana se mueva en torno a esta forma de gestión laboral.
Todos estos servicios constituyen una fuente de ingresos y por consiguiente nuevas ofertas de trabajo, sobre todo para la juventud. Ahora bien, el trabajo por cuenta propia es un hecho en Cuba, pero aún queda mucho por hacer para perfeccionar su desarrollo conforme a la legalidad socialista.
Considero entonces que el proceso de autorización para ejercer esta modalidad de trabajo debe ser consecuente con cada territorio, según las necesidades más acuciantes de la población. Igual, el control y el cumplimiento de las normas y regulaciones es un elemento clave para mantener lo logrado.
Soy del criterio de que el trabajo por cuenta propia cumple con su rol social. Ello permite que las personas que lo ejercen contribuyan a amortiguar la carga que lleva el Estado para cubrir gastos en salud, educación, pensiones y salarios. Además desarrolla la conciencia tributaria, un deber social de cada ciudadano.

