Un mambí de renombre

José Clemente Vivanco Hernández. Foto: Tomada de internetJosé Clemente Vivanco Hernández. Foto: Tomada de internet José Clemente Vivanco Hernández fue uno de los mambises ariguanabenses de mayor renombre. Nació en San Antonio de los Baños, el 24 de diciembre de 1873, en la casa solariega de sus padres. Abogado y periodista, se destacó por su modestia y desinterés.

El 24 de febrero de 1895, José Clemente Vivanco Hernández, se encontraba acompañando al coronel José María Aguirre, en el paradero de Palatino, en La Habana. Mientras esperaban el tren que debía conducirlos a Matanzas para alzarse, la policía los sorprendió. Aguirre fue detenido y Vivanco logró escapar para marchar después a los Estados Unidos. En el Norte se enroló en la expedición de Serafín Sánchez y Carlos Roloff, que desembarcó por Tayabacoa.

Una vez en tierras cubanas quedó bajo las órdenes del Mayor General Serafín Sánchez. Con el grado de capitán se desempeñó como Auditor del Cuarto Cuerpo de Las Villas. Participó en los combates de Taguasco, Los Pasitos y Sancti Spíritus, entre otras acciones.      

El 6 de septiembre de 1895 pasó a la provincia de Camagüey para participar en la Asamblea Constituyente de Jimaguayú, como representante de Las Villas. Allí lo eligieron Secretario de la Asamblea y del Consejo de Gobierno, presidido por Salvador Cisneros Betancourt. Junto al Marqués de Santa Lucía y demás miembros del Gobierno, acompañó la invasión desde Mangos de Baraguá hasta Sancti Spíritus, para luego regresar a Oriente. Después de la Asamblea de   La Yaya, continuó con el mismo cargo en el gobierno del Mayor General Bartolomé Masó.

José Clemente Vivanco Hernández asumió la Secretaría de la Asamblea de Santa Cruz del Sur y de su Comisión Ejecutiva. Durante la República fue Secretario del Gobierno Provincial de La Habana y Gobernador interino. A partir del 10 de septiembre de 1902 colaboró con la Comisión Central Revisora y Liquidadora del Ejército Libertador. Representante a la Cámara por La Habana, entre 1904 y 1906 fue su secretario.

Finalizada la segunda ocupación militar norteamericana fue nombrado magistrado de la Audiencia de La Habana, cargo que desempeñó hasta 1922, en que fue promovido a magistrado del Tribunal Supremo. Durante la presidencia de Gerardo Machado ocupó la Secretaría de Gobernación, luego la de Estado y posteriormente la presidencia del Tribunal Supremo. Se jubiló en 1933 y falleció en la capital, en 1946.