La energía eólica y los paneles solares contribuyen al ahorro de energía eléctrica. Foto: Tomada de internet
Cuba, desde su posición de isla antillana, se sumerge cada día en la posibilidad de escalar y darle frente a la cotidianidad de la vida y sus pobladores. A pesar de las dificultades que se presentan en el camino, el país garantiza la mayoría de los elementos necesarios para la sobrevivencia digna de cualquier ser humano sobre la tierra.
Cuando digo elementos necesarios, hablo de esa materia prima sin la cual la vida no fuera posible; enseguida y casi sin pensar llega a mi mente agua y luz eléctrica. Pero, me pregunto ¿Solamente necesitamos de ello para vivir? La respuesta usted la sabe, muchos otros son los renglones que se imponen en estos tiempos para satisfacer la demanda existencial del hombre.
El país continuamente crea estrategias que le permiten brindarle al pueblo en gran medida los componentes indispensables de la cotidianidad. Ahora, no es solamente agua y electricidad, ¿cuánto cuesta un medicamento en el mercado mundial, una hora de corriente eléctrica que permita la cocción de los alimentos o simplemente el vestuario adecuado conocido como uniforme para ir a la escuela o trabajar en determinadas instituciones?
Considero que la mayor riqueza está en nuestras manos, el ahorro de lo que tenemos y el saber dosificarlo en la medida de nuestras posibilidades. Cuba saluda cada día al mundo con la frente en alto, su pueblo, aunque humilde, vive dignamente desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí y muchas son las variantes que busca en el empeño de subsistir entre las amenazas de estos tiempos.
Como buen cubano nos arrimamos al árbol cargado de frutos, siempre y cuando esté a nuestro alcance, ejemplo de ello la energía eólica y los paneles solares que ayudan y economizan la vida diaria de gran parte de nuestro país.
Es necesario extremar las medidas del ahorro en general, ese que cada día debe estar presente en nosotros como una inagotable fuente de riqueza para el país.