Cultura: raíz de la nación

Instructores de arte: protagonistas de la cultura cubana. Foto: Tomada de internetInstructores de arte: protagonistas de la cultura cubana. Foto: Tomada de internet Más de medio siglo de distancia y Palabras a los intelectuales mantiene la energía extraordinaria que desató las fuerzas de la cultura y la sociedad cubanas en una proyección que llega hasta el presente.

Aquella reunión de Fidel con los intelectuales y artistas, celebrada los días 16, 23 y 30 de junio de 1961, en la Biblioteca Nacional José Martí, además de canalizar el debate ideológico después de declarado el carácter socialista de la Revolución Cubana y lograda la victoria en Girón, inauguró un espacio de diálogo, construcción y participación de los escritores y artistas con el poder revolucionario. Se articulaban así las estrategias culturales de nuestro proceso emancipatorio y socialista con el movimiento artístico–intelectual y todo nuestro pueblo.

 

Liberada del elitismo, la discriminación y el imperio del dinero, la cultura cubana se abrió a la democratización y participación real de toda la sociedad. Comienza así creación de las casas de cultura y la enseñanza artística, la formación de cientos de instructores de arte, nace el Conjunto Folclórico, la Orquesta Sinfónica y el Ballet Nacional; se impulsan los estudios antropológicos y de otras zonas preteridas de la cultura criolla, se crea la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), así como el trabajo cultural comunitario como factor de desarrollo y enriquecimiento espiritual.

 

Estos y otros hechos redimensionaron y multiplicaron las relaciones de los intelectuales y artistas con la sociedad, les dotó de un nuevo sentido de su país, su pueblo y su historia, e influyó decisivamente en el curso de la creación artístico-literaria posterior. Al margen de interpretaciones manipuladas y errores cometidos durante años, Cuba logró articular una política y una praxis cultural de las más avanzadas en el mundo. Ello es origen directo del desarrollo alcanzado por el arte y el alto nivel de nuestros creadores, así como la solidez y experiencia lograda por nuestra enseñanza artística.

 

Desde Palabras a los intelectuales se expandió la vida cultural, participativa, consciente y muy alejada del consumo capitalista basado en el poder y la vanidad. Nuestra sociedad posee extraordinarios niveles de apreciación y protagonismo cultural y el Estado destina tiempo y cuantiosos recursos para sostener tales objetivos. Nuestros intelectuales y artistas tienen profundas relaciones con amplios sectores de la población y sostienen un diálogo con la dirección política del país para proyectar procesos y acciones que sobrepasan las fronteras de lo artístico. Ese diálogo permanente es también un legado del Comandante en Jefe.

 

Palabras a los intelectuales encarna la voluntad de construir un país con espacios de reconocimiento para la cultura, como componente esencial de la dignidad plena del hombre, -así sentenció Martí y lo desarrolló Fidel.