De paso por La Habana

Hotel Nacional de Cuba. Foto: Carlos E. Rodríguez R/AHotel Nacional de Cuba. Foto: Carlos E. Rodríguez R/A La Habana de todos es cómplice de mis pasos. Transito sus avenidas y la llovizna moja mi rostro y anuncia la llegada del invierno. Es noviembre en su última semana. La Habana de todos desborda vida entre bellas mujeres, niñas a paso apresurado hacia la escuela, ancianos en espera de la prensa y los claxon de autos y ómnibus con desespero ante la impaciencia de superar los semáforos.

Es La Habana de todos y El Costillar de Rocinante aguarda mi llegada. Es lunes y asumo el hospedaje en el hotel de la prensa. Después avanzo con la mañana y la Unión de Periodistas de Cuba, en su vieja casona del Vedado, me recibe. Comienzan las sesiones en el Concurso Nacional de Periodismo Deportivo José González Barros. Allí soy jurado del longevo evento.

La Habana de todos percibe mi orgullo. Escucho, valoro, apunto detalles de cada programa en competencia y delibero junto al profesor Luis Alberto Izquierdo, narrador y comentarista deportivo, y Pedro Rafael Cruz, director de programas. Ambos de la emisora nacional Radio Rebelde.

Llega la tarde y regreso al Costillar. La noche invita a recorrer La Habana. El Coppelia, el Morro con su faro, La Bodeguita del Medio y el Capitolio Nacional, resultan atractivos a la vista de nacionales y foráneos. Hermosa noche para cerrar la primera jornada.

Amanece y el martes recibe las primeras clarinadas del sol. Después del desayuno con el aromático café del restaurante, vuelvo al camino con la adarga al brazo. Otra vez las notas de la agenda resultan obligadas y necesarias. Es el segundo día de sesiones en el jurado. Calidad, seriedad en los materiales a escuchar, respeto por los entrevistados y excelentes testimonios o crónicas, son parte de la jornada. Difícil elegir los mejores cinco trabajos para premios. Algunos no tienen discusión, otros quedan ahí, montados en el escritorio de la computadora en espera de un análisis más profundo.

Nuestros rostros están henchidos de orgullo. La prensa deportiva cubana muestra en el concurso el trabajo del año en provincias y a escala nacional. Lo hace con calidad y es meritorio dejarlo plasmado en acta.

Otra vez la noche. Ahora no tomo las avenidas como cómplices. Llueve en la capital y entonces prefiero escudriñar las páginas de un viejo libro y refrescar las técnicas radiales en los géneros periodísticos. Entonces, el noticiero estelar de la Televisión Cubana en voz de Rafael Serrano anuncia el lanzamiento de una joya hecha libro. El memorial José Martí será la sede del ejemplar que habla de Fidel.

El miércoles es día de asueto. Vuelvo al andar por La Habana de todos. Sitios como el cine Yara y los hoteles Habana Libre, Nacional y Capri, no escapan al lente del móvil que acompaña mi andar por la cuna de Ernesto Lecuona, Juan Formell e Ignacio Villa. Transcurre el tiempo y el sol calienta fuerte. Miro el reloj y se acercan las dos de la tarde, hora exacta para estar en el Memorial José Martí. Allí fuimos los que amamos a Fidel. El Comandante regresó a golpe de poesía, vestido de verde olivo y con fina pluma. Regresó en las crónicas de los periodistas Wilmer y Yenet con su libro Ahí viene Fidel.

El crepúsculo avisa que llega la noche. Ya en la habitación, mis ávidas pupilas de cronista recorren las páginas del libro sin deparar en el tiempo. Viajan junto a las imágenes escritas y fotografiadas del recorrido de Fidel desde La Habana hasta Santiago de Cuba.

La mañana del jueves es apretada en actividades. Cerramos las sesiones del jurado y ya tenemos los premios. Los cinco mejores en la categoría de radio merecen el reconocimiento.

Ya el viernes en la mañana, nos reunimos para entregar los dictámenes. A la una de la tarde, se realiza el almuerzo de cierre y después de saludos, abrazos y el compromiso de regresar el próximo noviembre, todos marchamos a casa.

Una estancia en La Habana de todos. El equipaje regresa lleno de recuerdos y los deseos de ser mejor cada día. Esta vez fue La Habana de todos, protagonista de esta crónica. Mañana, tal vez mañana, puede ser otro sitio de Cuba.