Nicasio Arsenio Sánchez Castillo. Foto: Carlos E. Rodríguez R/A
Eran las siete de la mañana y ya estaba en el colegio electoral. Todos le esperaban, porque en elecciones anteriores acostumbró a los vocales de la mesa electoral a ser el primero. Ahora no fue diferente. Marcó su boleta por el mejor y más capaz. Votó por Cuba, por Fidel, por el Socialismo.
Nicasio Arsenio Sánchez Castillo, es Mayor retirado del Ministerio del Interior. Humedece las pupilas mientras observa la foto del barbudo que navegó en el Granma. Siente en lo más profundo de su alma la necesidad de defender la Revolución al precio de cualquier sacrificio y dice presente por las conquistas del pueblo.
Cuando estaba junto a la mesa para comprobar su presencia en el listado de votantes le pregunté: ¿Por qué tan temprano en el colegio? y me dijo: -Periodista, porque me gusta ser el primero en dar el ejemplo; así puedo decir orgulloso: ''Yo soy Fidel”.
Nicasio se acompaña de las muletas y junto a su lento andar transitan las memorias de los tiempos previos al triunfo de la Revolución. Recuerda la juventud, cuando combatió la tiranía. Sufrió torturas, estuvo preso, pero nunca traicionó los principios que le llevaron a seguir las ideas de Fidel y aquellos jóvenes del directorio revolucionario.
Hoy tiene noventa y cinco años. Peina canas y ve realizado los sueños por los cuales luchó. Sabe que las filas del Ministerio del Interior están garantizadas y resguardan la tranquilidad ciudadana.
Nicasio Arsenio vive orgulloso del proceso eleccionario cubano. Sabe que no es necesario vender votos ni comprar cédulas, para que prime la mentira y el desorden.
No hay dudas, en este anciano hay otro Fidel. Después de realizar su voto, quiso tomarse una foto junto a la imagen del Comandante invicto. Al hacerlo miró y sintió satisfacción. Cuando abandonó el colegio, me dijo en voz baja. “Ya puedo morir tranquilo si así lo quiere el destino, voté por Cuba y con Fidel”.