José Martí es para los cubanos el hombre universal que siempre sorprende. Acudimos a él y encontramos un caudal infinito de sabiduría y cito: “El voto es un depósito más delicado que otro alguno, pues va con él vida, honor y porvenir”, también señaló el Apóstol, “hombres probados, sanos, útiles, capaces”.
Así cuando consultamos las biografías de los nominados estamos convencidos de la veracidad de esa máxima, con la que Cuba enfrenta el actual proceso eleccionario. Desde la nominación de los delegados a nivel de cada barrio, el pueblo ratifica la premisa y consolida el carácter democrático y masivo, regido por la legalidad, con ética y transparencia. Los hijos de este archipiélago rebelde e indómito acuden a las urnas; y mediante el voto libre y secreto dan un SÍ por la Revolución.
Al elegir al delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular se expresa la confianza desde el acto mismo, al nominar el mérito, la capacidad y el compromiso con el pueblo. Los delegados son parte del barrio, del pueblo, donde está la mayor riqueza del país. Debemos tener en cuenta que el delegado es alguien cercano a nosotros mismos. Nominar el mérito, la capacidad y el compromiso con el pueblo es el llamado a todos los electores en el proceso de nominación de candidatos a delegados a estas instancias del Poder Popular. El país vive este suceso auténtico de pueblo y le concede la mayor riqueza.
La misión, según la Ley, es preparar y presentar a las Asambleas Municipales del Poder Popular los proyectos de candidaturas para integrar las Asambleas Provinciales y Nacional; y en el caso de las Asambleas Municipales, luego de amplio proceso de consulta, a los candidatos a presidente y vicepresidente de esas asambleas. Igual que para la Dirección de la Asamblea Nacional y el Consejo de Estado.
De ahí que la principal cantera son los delegados de las Asambleas Municipales de todo el país, ellos serán elegidos y los propuestos en consulta con las instituciones. De los nominados y aprobados por los electores, y de los delegados saldrá el 50 por ciento de la candidatura, los méritos resultan el punto de partida para integrar las candidaturas.
La participación femenina matiza también el proceso, así lo reflejan las candidaturas. Es un proceso de todos, y no solo están compañeras de la Federación de Mujeres Cubanas, sino también anapistas, jóvenes, compañeros y compañeras valiosos de todas las esferas, aunque la organización aboga por la mayor participación de las mujeres diputadas, porque son muchas las potencialidades de las féminas cubanas.
A todos nos toca facilitar su gestión, entre ellos los oficiales de las FAR y el MININT; todos componen los sectores más diversos de la sociedad y su labor es totalmente voluntaria, por lo que además de no cobrar un centavo por realizarla, deben combinarla con sus responsabilidades laborales. También los CDR forman también parte de las Comisiones de Candidaturas; desde cada cuadra seleccionaron teniendo en cuenta la Ley Electoral, con los valores representativos de nuestra sociedad.
Con el voto directo elegimos hasta el Presidente, elegido por los diputados que en la Asamblea Nacional del Poder Popular representan a los ciudadanos. No obstante, para llegar a serlo, el Presidente atraviesa tres procesos de elección: a nivel de Asamblea Municipal, donde se aprueba su candidatura para Diputado; a nivel de Distrito, donde es electo como Diputado; y a nivel de Asamblea Nacional, donde los Diputados votan para que sea Presidente del Consejo de Estado y de Ministros.
Ese amplio método de consulta, esa labor minuciosa caracteriza la calidad de las propuestas que permitieron conformar las candidaturas que le corresponde a la Comisión. Llegamos con nuestro voto hasta el propio Parlamento Cubano, integrado por delegados de circunscripción. De ahí la necesidad de mantener un liderazgo y funcionalidad que permita un mayor desarrollo de nuestra democracia socialista, a favor de los más humildes.
En Cuba el poder está en el pueblo, propone en asambleas públicas y elige en acto libre y soberano a sus representantes. De ahí la importancia de la participación consciente de cada vecino, ese que tiene el derecho de elegir o ser elegido, ese que con sus propuestas y opiniones nomina a quien pueda representarle mejor.