Algunas palabras aborígenes han llegado hasta nuestros días, entre ellas Ariguanabo, el nombre del río de nuestro pueblo. Hoy te propongo conocer otras voces de los primeros habitantes de Cuba.
Macagua era una finca junto al río donde se reunieron los participantes en la Conspiración de las Biajacas, quienes tenían el propósito de alzarse en armas, a solo 4 meses del levantamiento de Carlos Manuel de Céspedes en 1868. En voz aborigen Macagua es un árbol silvestre de la familia de las Moráceas que alcanza una altura de 10 metros. La finca toma el nombre de un árbol de esa clase que existía cerca de la casa de vivienda.
Otra palabra de origen indígena es Dagame, correspondiente a una comunidad en los antiguos límites entre San Antonio de los Baños, La Habana y Pinar del Río, lugar en que se sumerge el río Capellanía. Actualmente pertenece al municipio Alquízar. Así llamaban los aborígenes al árbol de la familia de las rubiáceas, abundante en terrenos llanos, calcáreos y pedregosos. El dagame es muy elevado y de tronco liso y recto, su madera es dura, pesada y compacta, de color amarillo pálido. Se utilizaba en ejes de carreta, timones de arado, soleras y otros usos.
Otro vocablo aborigen que perdura y forma parte de la toponimia cubana es Cajío, nombre correspondiente a una playa y su caserío en la costa sur, perteneciente al término del municipio Güira de Melena. A esta palabra no se le conoce el significado. Existen leyendas de que era el nombre de un cacique indio, pero no hay nada que lo confirme históricamente. Apareció escrita con equis en un acta del Ayuntamiento de La Habana en noviembre de 1650 que planteaba la petición de Cristóbal Sánchez, vecino de la Villa, de un sitio para la cría de cerdos. Pero con anterioridad había pertenecido a Juan Alonso Vives Saavedra, según el acta del 27 de enero de 1573.
Otro vocablo es Macurije, el cual corresponde a una finca del barrio rural Las Monjas en San Antonio. Este es un árbol que abunda mucho en este lugar y con sus frutos alimentaban a los cerdos. De su madera se sacaban cujes para el tabaco, sus flores brindaban abundante miel a las abejas y también se le atribuyen propiedades medicinales. Macagua, Dagame, Cajío y Macurije son voces que nos legaron los aborígenes y que todavía perduran en el tiempo.
Tomado del Libro Historia Colonial Ariguanabense, de José Rafael Lauzán.


