Palabras aborígenes (Parte 1)

Antes de la llegada de los españoles a Cuba, los aborígenes cubanos tenían su propia lengua y daban nombres a la vegetación, la fauna, los lugares y objetos. Hasta la actualidad han llegado muchos de ellos.

Para hablar de voces que nos legaron los aborígenes es necesario comenzar por el nombre de nuestro río. Ariguanabo quiere decir del Guanal o del Palmar, ARI se refiere a río o cualquier cosa larga y estrecha, GUANO es cualquier variedad de palmeras o sus hojas y ABO indica las terminaciones AR o AL que forman los sustantivos que denotan abundancia.

Nuestro gentilicio de ariguanabense nos viene por el río que atraviesa el pueblo y que está en nuestro escudo. Otro vocablo es Biragua, que se refiere al nombre dado a una de las dos lagunas que formaban, en tiempos remotos, el complejo hidrográfico de la Laguna Ariguanabo. Este nombre no se repite en otro lugar de Cuba, apareció por primera vez en un Acta del Ayuntamiento de La Habana el 9 de febrero de 1569, en que se le concede a Alonso de Rojas un terreno para la cría de cerdos.

Guandambú fue el nombre dado por los aborígenes a otra de las lagunas que formaban, en tiempos remotos, el complejo hidrográfico de la laguna Ariguanabo. Este nombre lleva la partícula GUA, común en lengua aborigen. No se ha podido hacer una traducción satisfactoria por lo corrompido de los fonemas al ser llevados al español.

Guanima es otra voz indígena que designaba una yerba silvestre muy común de la familia de las casalpináceas, de flor amarilla de 4 pétalos, que quizás tomó su nombre de la semejanza con el metal llamado Guanín o a la inversa. Como eran muy directos al poner los nombres de sus cosas también se puede pensar en una corruptela de la palabra Guanima por la posibilidad de que abundara esa yerba de flores amarillas.

Jaraguán es un árbol de madera muy dura que abunda en la región Oriental, sobre todo en la zona de Baracoa, este vocablo se da como una corruptela de la voz jaragua. Ariguanabo, Biragua, Guandambú y Jaraguán son nombres legados por los aborígenes. Continuará…

Fuente: Libro Historia Colonial Ariguanabense, de José Rafael Lauzán.


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