Construir un mundo mejor implica vencer la desigualdad de género, teniendo en cuenta que representa un obstáculo con alcance social; y las consecuencias para la población femenina, las familias, las comunidades y las naciones tienen un impacto negativo.
Aún son múltiples los escenarios donde la mujer es víctima de la violencia. Es necesario alzar la voz a favor de los derechos de las niñas y las mujeres para poner fin a la impunidad, con el objetivo de rechazar cualquier vestigio de discriminación. Es importante lograr armonizar las relaciones de convivencia sobre la base del respeto y la tolerancia.
Las mujeres, por su condición social, con el decursar del tiempo han sido víctimas de diferentes manifestaciones de violencia. Como consecuencia de ello las féminas cubanas sufrieron de la discriminación tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razones de género.
Desde el Triunfo de la Revolución, entre las prioridades estuvo la voluntad política; no obstante las autoridades en los distintos niveles actúan con firmeza y sistematicidad en la aplicación de las normativas para fomentar el protagonismo de las féminas a favor del empoderamiento en las distintas esferas de la sociedad y el reconocimiento de su valía junto al amparo y defensa de sus derechos.
Numerosas son las manifestaciones en que se puede presentar la violencia, desde el menosprecio hasta la agresión física, sexual, verbal o psicológica, en diversos ámbitos de la vida social, laboral, entre los que se encuentran la propia familia, la escuela y la comunidad.
Si bien la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) con su Casa de Orientación a la Mujer y la Familia apoya grandemente a las mujeres, resulta vital que quienes reciban algún rastro violento sean capaces de denunciar y acercarse en busca de apoyo. Lo primero que debe tener toda persona es amor propio y no dejar que nadie menosprecie ni atente contra la salud emocional y física. Si las mujeres son capaces de entender esto sabrán cómo defenderse y vivir una vida plena.
Que este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia para la Mujer, sirva para dar por hecho un grupo de estrategias. Detener la violencia contra la mujer y las niñas implica la equidad como puente entre los seres humanos. Aún existe la violencia doméstica, es precisamente desde el hogar donde se acunan y aquilatan los valores, por ello reclaman poder desarrollarse de manera plena sin abuso físico, ni mental, sin violencia sexual; porque atenta contra los derechos humanos de a quienes le asiste por naturaleza el don de la creación del amor y de la multiplicación de la vida.
Vencer este rezago del pasado, mostrar con el color naranja el apoyo a esta causa. Violencia contra la mujer, NO. Respetemos sus derechos.

