Médicos cubanos en Haití. Foto: Tomada de internet “Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad’’.
Fidel Castro Ruz
En el diccionario de la lengua española el vocablo solidaridad se refiere al vínculo que une a hombres y pueblos de modo que el bienestar de los unos determina el de los otros. Para los cubanos, la solidaridad es un principio humano universal que se educa y cultiva en la familia, en la escuela, en la comunidad y puede convertirse en un valor en la personalidad de los individuos y llega a ser convicción cuando se concientiza y expresa en la conducta y la actitud en la familia, la comunidad y en las relaciones sociales que establecen los hombres.
En la sociedad cubana la solidaridad y el internacionalismo forman parte del sistema de valores objetivos que se reflejan en la cotidianidad; así como de las tradiciones patrióticas y revolucionarias que nos identifican como nación. La solidaridad y el internacionalismo en Cuba es expresión del hombre nuevo formado por la Revolución y fruto de su gigantesca obra de justicia social y humanismo; de la democracia participativa, de la educación y de la cultura alcanzada con la sociedad socialista.
Es muy difícil no encontrar en una comunidad y poblado de nuestros municipios y ciudades, una familia que no tenga en su seno algún internacionalista; o que no haya recibido las muestras de solidaridad y el calor humano de nuestra sociedad y los efectos de la solidaridad y el internacionalismo de otros pueblos.
Frente a las desigualdades sociales y las limitaciones objetivas que padecemos, es cierto que hay personas insensibles, que no son solidarias, colectivistas, que cometen delitos, ilegalidades y se corrompen, pero lo que predomina en los cubanos es la hermandad, la solidaridad, la fraternidad que ha inculcado y sembrado la Revolución Cubana. Incontables son las muestras de solidaridad e internacionalismo que brindan los cubanos dentro y fuera del territorio nacional. En el campo de la medicina, la educación, la tecnología, en las donaciones de sangre o ante una catástrofe.
Soy del criterio que si nos identificamos con las causas justas y las defendemos, estamos dispuestos a realizar acciones internacionalistas dentro y fuera del país, contribuimos desde lo individual al cumplimiento de las tareas colectivas, participamos activamente en la solución de los problemas de quienes nos rodean o la comunidad, promovemos actitudes colectivistas y de modestia y fortalecemos el espíritu de colaboración; estaremos manifestando el internacionalismo y la solidaridad, valores que andan ligados indisolublemente.

