Máximo Gómez y la libertad de Cuba

Columna develada por Máximo Gómez para perpetuar la inauguración de la carretera de San Antonio a Rincón. Foto: Adian Acevedo R/AColumna develada por Máximo Gómez para perpetuar la inauguración de la carretera de San Antonio a Rincón. Foto: Adian Acevedo R/A Máximo Gómez Báez nació en Baní, República Dominicana, el 18 de noviembre de 1836. La fecha de nacimiento es estimada y se basa en las celebraciones por su cumpleaños. Fue General en la Guerra de los Diez Años y General en Jefe de las tropas revolucionarias cubanas en la Guerra del 95. Se destacó por ser ejemplo de internacionalista y estratega militar.

La Guerra de los Diez Años (1868-1878)

Máximo Gómez se sumó a la Revolución iniciada por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868. Una de las primeras acciones en las que se destacó fue en la primera carga al machete acaecida el día 25 de octubre, operación militar en la que la caballería insurrecta a su mando derrotó a una columna española que se disponía a retomar la ciudad de Bayamo.

Recibió el grado de Mayor General por sus conocimientos militares y su valentía. Participó en importantes combates como la famosa Batalla de Las Guásimas, la más grande de la Guerra de los Diez Años y el 6 de enero de 1875, cruzó la Trocha de Júcaro a Morón.

La Guerra Necesaria (1895-1898)

En abril de 1895 llegaron Gómez y Martí a Cuba, desembarcando en Playitas de Cajobabo, costa sur de Guantánamo. Cuando se constituyó el mando militar del Ejército Libertador, quedó Gómez como General en Jefe y Antonio Maceo como Lugarteniente General.

A finales de ese mismo año comenzó la Invasión a Occidente, una importante hazaña militar librada por Gómez y Maceo desde Mangos de Baraguá hasta Mantua. La Invasión a Occidente fue llevada por una larga columna, cuyos mandos, de extrema flexibilidad y excelente coordinación, la fragmentaban para la guerra de guerrillas o para el combate campal, según las necesidades del momento.

El Generalísimo se hizo célebre por la disciplina implacable que imprimió a sus tropas. Cualquier homenaje no será suficiente a quien, según José Martí: "Ha sabido ser grande en la guerra y digno en la paz."

Gómez y San Antonio de los Baños.

Una de las hazañas más notables en la que participó Máximo Gómez durante la Guerra de 1895 fue la invasión hacia Occidente. En el pueblo de San Antonio no hubo acciones combativas durante la marcha de la Invasión. El 15 de febrero de 1896 Gómez acampó su ejército en las cercanías del Ariguanabo amenazando a esta población. La defensa española no se atrevió salir a combatirlo a pesar del tiroteo que se sostuvo. El día 16 acamparon en La Encrucijada, en la carretera de Alquízar a San Antonio, y el 17 cerca del pueblo.

Mientras las fuerzas de Máximo Gómez se mantuvieron en las cercanías, numerosos ariguanabenses se sumaron a las mismas y al marcharse el Generalísimo dejó distribuidos algunos hombres por toda la zona que dieron mucho quehacer a los voluntarios. El Cuartel de Aclimatamiento se reforzó, los voluntarios se acuartelaron en el Casino Español y otros se atrincheraron en el Parque Central protegidos por sacos de arena pues temían al ataque de los mambises.

Otro acontecimiento ocurrido en San Antonio de los Baños y que contó con la presencia física de Máximo Gómez fue la inauguración de la carretera de San Antonio a Rincón. Según plantea una crónica de aquella época el 15 de agosto de 1903 el pueblo entero acudió al Paradero para recibir al Generalísimo. En aquel acto Gómez develó la columna construida a la entrada del pueblo para perpetuar la memoria de la inauguración de aquella primera carretera.

 

Los ariguanabenses de esos tiempos tuvieron el honor de presenciar a tan importante figura de la libertad de Cuba.