Una luz que iluminó la América

Foto: Tomada de internetFoto: Tomada de internetUn día como hoy 15 de noviembre pero del año 1999, se hizo realidad un sueño del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, la inauguración de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). La Escuela Latinoamericana de Medicina, Universidad de Ciencias Médicas, se encuentra situada al noreste de la capital de Cuba, Km 3 1/2 de la Carretera Panamericana, Santa Fe, Ciudad de La Habana.

El objetivo supremo de esta institución es la formación de Médicos Generales Básicos, orientados hacia el trabajo de la atención primaria de salud, como escenario fundamental de su actuación profesional y con una elevada preparación científica, humanista, ética y solidaria; capaces de actuar en su entorno para satisfacer las necesidades de la región y contribuir al desarrollo humano sostenible.

 

La idea de crear la Escuela Latinoamericana de Medicina surgió luego de que los países de la región sufrieran los embates de los huracanes George y Mitch, fenómenos que ocasionaron en 1998 unos 10 mil muertos y desaparecidos, y millones de damnificados, además de daños en las economías de los países centroamericanos y caribeños. Aquel ambiente motivó el envío inmediato de brigadas de médicos cubanos para ayudar a la población afectada en los parajes más remotos. Bolivia, Honduras, Venezuela, entre otros países, cuentan con médicos graduados en este prestigioso centro institucional.

 

En esta Universidad se gradúan Médicos Generales. Su formación incluye su preparación científica, pero también solidaria, humanista y ética de forma que en su trabajo prime la preocupación por las necesidades de la población y no por los recursos materiales que se pueda obtener de él. Todos los años matriculan aproximadamente 1 500 becarios, según las plazas que se conceden por países. Un Consejo Estudiantil representado por todos los países existentes en la escuela organiza y orienta a los estudiantes.

 

Hoy con orgullo nos vanagloriamos de formar a médicos de altura para la América, bajo el precepto de Fidel: “Había llegado la hora de que se formaran profesionales humanistas comprometidos con sus comunidades, un verdadero ‘’ejército de batas blancas”.