Fidel Castro Ruz. Foto: Tomada de internetCuando apenas abrí los ojos al mundo, cuando mis padres intentaban mostrarme la grandeza de vivir, aprendí que existía un humilde hombre al cual debía mi nacimiento en una patria como Cuba. Un ser excepcional que aún sin conocerme preparó mis vacunas para cuidarme de las enfermedades, me regaló una escuela, con maestros que ayudaron en mi educación y un hogar, un parque, toda una isla antillana para realizar mis sueños. Ese hombre llamado Fidel Castro Ruz, al cual debo la mayor parte de lo que soy, vive en cada persona que habita en Cuba.
En 1959 triunfó la Revolución Cubana, trajo consigo cambios relevantes para nuestro país y el mundo. Fidel con alma noble supo encaminar a todo un pueblo, convertir los cuarteles en escuelas gratuitas, alfabetizar a las masas, brindarle sustento al trabajador. La isla entera se convirtió en un solo guerrillero llamado Fidel, respondiendo a los mismos intereses de justicia e igualdad plena.
Hoy, cuando faltan solo días para cumplirse un año de su partida física, Fidel vive en su gente, y como diría el cantautor cubano Raúl Torres seguimos cabalgando con Fidel, con su ejemplo y su legado.
Doy gracias a la vida por darme la oportunidad de nacer en esta tierra de titanes, por crecer viendo mis sueños cumplidos. Gracias a la vida que me permitió acercarme tantas veces a ese gran hombre, amigo de Hugo Chávez, seguidor de las ideas de Martí y protagonista de cada sueño independentista de esta Revolución que vive y vivirá siempre. Fidel es Cuba, Cuba es Fidel, nadie podrá contrarrestar este juramento solemne.