Caracol Gicante Africano (Achatina fulica). Foto: Tomada de internetEl Caracol Gigante Africano (Achatina fulica) es una de las cien especies invasoras más perjudiciales del planeta. Su origen se remite a la Costa Este africana (Kenia y Tanzania), desde donde se ha dispersado a diferentes regiones del mundo, entre ellas algunas Islas de las Antillas, Guadalupe, Martinica, pero también su presencia se reporta en Brasil y Venezuela.
Estudiosos del molusco informan que como toda especie introducida trae una problemática asociada porque no tiene depredadores naturales que controlen sus ciclos de reproducción. Una de las consecuencias al no tener controladores biológicos está en su expansión y el desplazamiento de las especies nativas, desequilibrando el ecosistema.
Radio Ariguanabo visitó la Dirección de Salud Pública en San Antonio de los Baños y por medio de la Doctora Elba Rosa Rojo Domínguez, jefa del departamento de Higiene y Epidemiología conocimos algunas de sus características; dentro de ellas podemos mencionar que tiene una concha cónica estrecha cuyo largo duplica su ancho, y contiene de siete a nueve espirales cuando el caracol está bien desarrollado. La concha generalmente es de color marrón rojizo con manchas de tono amarillento y puede llegar a medir hasta 30 cm. Tiene dos pares de tentáculos en la cabeza: un par inferior corto y uno superior largo, con ojos redondos situados en las puntas. La boca tiene una mandíbula con cuernos que contienen unos 80000 dientes. Sus huevos son de forma esférica a elipsoidal (4.5 a 5.5 mm de diámetro) y de color amarillo a crema.
La Achatina fulica llega a colocar desde 70-500 huevos en su periodo para copular que pueden ser cuatro veces al año; son hermafroditas y no requieren de otro caracol que lo fecunde. Los lugares más comunes para su hábitat son árboles, suelos o edificios en condiciones secas, y en soleadas tiende a refugiarse en la tierra o debajo de la vegetación densa.
Lo más relevante sobre esta especie son los daños que ocasiona a la vida humana, animal y las plantaciones. Al ser huésped de parásitos y bacterias produce Meningoencefalitis humana, patología que causa disturbios en el sistema nervioso con fuertes y constantes dolores de cabeza. Otra de sus consecuencias es la afección abdominal grave, la cual puede producir perforación intestinal, peritonitis y hemorragia abdominal. Por estos motivos se descarta, según investigaciones realizadas en todo el mundo, que su baba tenga alguna propiedad cosmetológica, por lo que está prohibida su cría o tenencia para este o cualquier otro fin.
Especialistas advierten sobre el manejo del Caracol Gigante Africano.
- No tocar los caracoles y evitar el contacto con la baba, especialmente en ojos, nariz y boca. Si tiene contacto con ellos, lavar inmediatamente.
- No consumir, ni manipular productos de caracoles que no estén autorizados por las autoridades competentes, verificando la procedencia de estos.
- No usarlos como carnada, mascota o adorno.
- Eliminar de los jardines restos de madera, tejas, ladrillos o elementos que puedan ser utilizados como refugio.
- Usar siempre guantes impermeables y tapabocas para tener contacto con ellos. Luego serán desechados.
- No permitir que los niños participen en la captura de los caracoles.
- No trasladarlos hacia otras zonas.
- Lavar con agua potable las verduras antes de consumirlas.
En la agricultura, su presencia provoca impactos negativos al ser capaz de alimentarse de doscientas especies vegetales, entre ellas varios tipos de cultivos (cacao, maíz, cítricos, plátano, frijol, fruta bomba, lechuga, melón, piña, maracuyá y yuca). Del mismo modo, en el medio ambiente causa severos daños sobre la diversidad biológica, la economía y la salud pública. Achatina fulica puede desplazar a las poblaciones de caracoles nativos de la región que invade por competir por el mismo hábitat. Ciertas características como su comportamiento veraz, su gran capacidad reproductiva y el crecimiento corporal acelerado, le otorgan ventajas sumamente competitivas respecto a otros caracoles.
Rojo Domínguez explicó que para proceder a su eliminación se deben recolectar, colocarlos en una bolsa y agregarle sal común. Esta sustancia actúa sobre las células productoras de mucosidad, causando una alteración en el balance hídrico fisiológico que finalmente termina con la deshidratación del molusco. Se recomienda enterrarlos en zonas apartadas de la ciudad.

