El ingenio de Eduardo

Abela y ''El Bobo''. Foto Tomada de internetAbela y ''El Bobo''. Foto Tomada de internet El ingenio de Eduardo Abela vive eterno y asalta el presente. Su obra imperecedera es motivo de estudio y reflexión. Ahí están las que reflejan el talento del artista a través de lo idílico, detallista, minucioso y de un lenguaje específico. Los novios, El caos y Estudio Libre para Pintores y Escultores fueron de estas piezas. Pero Eduardo Félix Abela Villarreal trascendió la época que le tocó vivir con un personaje que lo inmortalizó, “El Bobo”.

De traje blanco, zapatos elegantes, sombrero achatado y una bandera cubana en mano, “El Bobo” simbolizó la sátira del artista a través de los inmortales trazos de esta caricatura.

En plena dictadura de Gerardo Machado, “El Bobo” burlaba censuras y “pasaba” por Bobo, pero era un vivo como tantos cubanos de la calle. Era el mensaje de protesta frente al régimen imperante. Popularidad ancha y efectiva e influencia en el medio social como humorista ingenioso y punzante, además del desenvolvimiento económico que necesitaba el artista, le dieron vida y sustento a Eduardo. La prensa de entonces “pagaba” porque los cartones de Abela eran buscados cada día por la masa de lectores y “El Bobo” ganaba adeptos.

Hoy, el ingenio de Eduardo impregna a los nacidos en este terruño. Identifica a la ciudad de San Antonio de los Baños con su personaje a la entrada. Allí, aparece custodiando la serenidad y sonrisa de la Villa del Humor. Con elegancia, suspicacia y madurez, “El Bobo” se yergue orgulloso y feliz.  El representa la gloria vivida por este grande de la plástica en Cuba.

Hoy 9 de noviembre, se cumplen cincuenta y dos años de la desaparición física del artista. Premio Nacional de Pintura, Guatemala 1947. Graduado de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro y con formación en la Académie de la Grande Chaumière de París, Francia, Eduardo Félix Abela Villarreal fundó la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y cumplió funciones diplomáticas en México y Guatemala.

Así era nuestro querido Eduardo. Sus trazos y pinturas pasaron a la posteridad. “El Bobo” toma vida en cada chiste, jarana o mensaje de reflexión donde busquemos la mejoría social ante lo mal hecho.