¿Cuántas veces escuchamos decir: este año fue tremendo? Y es que los acontecimientos que ocurren en nuestro entorno más cercano, ocupan un lugar especial en la memoria de cada cual. El año 1915 fue uno de ellos. Revisando la historia de San Antonio de los Baños nos percatamos de que los acontecimientos ocurridos en esos trescientos sesenta y cinco días fueron muy singulares. Quizás por ello los cronistas de la época nos los legaron.
El 20 de mayo de 1915, en conmemoración del decimotercer aniversario de la instauración de la República de Cuba, se inauguró en la ciudad de San Antonio de los Baños una exposición de caricaturas. El suceso cultural tuvo lugar en el Salón Tropical del Círculo de Artesanos. Allí los artistas Manuel Alfonso y Eduardo Abela, cautivaron con sus creaciones al público asistente.
A partir de entonces el creador de El Bobo, impulsó su carrera pictórica y ganó renombre como caricaturista en Cuba. Dos meses más tarde, el 13 de julio, a las tres y media de la madrugada, un violento incendio arruinó la Escogida de Manuel Rodríguez Amaro. Dicho establecimiento estaba situado en la calle Juan Delgado, entre la Avenida de Guás y Esperanza.
Otro hecho singular ocurrió a las nueve de la noche del día 3 de septiembre de 1915. La señora Eduviges Montes de Oca de Valiente, disparó con un revólver en el pecho del joven campesino Luis Farradás González. La autora del incidente se presentó, tres días después, ante las autoridades. Fue procesada y detenida, con carácter preventivo, en la cárcel local. La presunta homicida, resultó absuelta en el juicio oral, pues se probó que obró en defensa de su honor.
Nuevamente el fuego sembró el dolor en suelo ariguanabense. Esta vez fue en la madrugada del 20 de octubre de 1915. El taller de carruajes y depósito de maderas del señor Fructuoso López, sito en Rosa Robés, casi esquina a Guillermón, fue presa de un voraz incendio. Diez animales de tiro que estaban en la caballeriza, quedaron carbonizados. Solo una mula pudo ser salvada de las llamas por el arrojo del sargento de Policía Antonio María Castañón.
Casi finalizando el año, en noviembre, José Casimiro López se suicidó. Colgado por el cuello, con una sábana, apareció en la celda de incorregibles de la cárcel local. Terminaba así un año que, a juzgar por cómo comenzó, estaría marcado por la cultura, sin embargo los incendios, crímenes y suicidios ocurridos, le permitieron pasar a la historia como un año terrible.


