¡Cese el cinismo, reclamó el mundo! La Asamblea General de Naciones Unidas, fue testigo una vez más este primero de noviembre del contundente voto. 191, de los 193 países miembros, corearon a favor de Cuba. Los que aman la justicia y están junto a la verdad, dijeron NO al genocida proceder. Punzaron el botón de la equidad, para la tierra de José Martí y Fidel Castro.
Estados Unidos y su aliado Israel, marcaron la diferencia. Nada de qué asombrarse. El primero persiste e insiste. Vuelve a su posición ofensiva. Regresa con la retórica lección de democracia. Propone cambios para un pueblo que conoce bien sus deberes y derechos. Lo hace con un títere de nombre Israel. Antes también lo hizo, pero sin obtener resultados.
Otra vez Cuba sale vencedora. Por vigesimosexta ocasión, el intento de mantener el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos a la Isla, se achica frente a la estrella que ilumina y mata. Esa que la hace brillar como ejemplo de hermandad y soberanía.
La impudicia, la mentira, el desagravio y la sucia política del gobierno de turno en el gigante de las siete leguas de que habló el Apóstol, vuelve a ser atropellada. Otra vez la palabra de Bruno Rodríguez Parrilla fue la de más de once millones de compatriotas. Con su intervención en el estrado de mármol estaban también Raúl Roa y Ricardo Alarcón de Quesada. Estaba la Cuba de este siglo. La que lucha y persiste. Esa de la manigua redentora de Antonio Maceo y Carlos Manuel de Céspedes. Estaba el pensamiento de Ernesto Che Guevara cuando dijo: “Al imperialismo ni un tantico así”.
Nikki Haley, representante permanente de Estados Unidos ante la ONU, tuvo la oportunidad para argumentar las razones de su hostil política. ¡Vaya razones incongruentes! La escuchó el mundo como vocera de la falacia y el poder. No tuvo apoyo, solo Israel. Ni siquiera encontró abstenciones, como en otros años.
Cuba jamás aceptará imposiciones. Jamás una estrategia que pretenda destruir a la Revolución. Coerción, presiones, métodos sutiles, concesiones inherentes a nuestra soberanía e independencia, no serán aceptadas. Nuestros principios no se negocian. Nunca se ha hecho. Ahora, en pleno Siglo XXI, tampoco sucederá. Persistir en el bloqueo será una política vana en el intento de regresar a la Isla al pasado.
Noviembre para una bofetada al cinismo con los puños de la verdad. Esa es la Cuba de ayer, de hoy y de siempre. La que tuvo una Crisis de Octubre, un Moncada, un Girón, una Campaña de Alfabetización. La Cuba de “Todos y para el bien de todos”. La que se “levanta para todos los tiempos”, con sus médicos, maestros, periodistas, artistas y deportistas.
Entonces no hay dudas. ¡Enhorabuena el triunfo en la ONU! ¡Basta de cinismo y crueldad! La verdad se abre paso y lo sabe el mundo.

