Cuinco
Este verdadero personaje de nuestra localidad fue muy conocido por todos: hombre leal, criollo y popular. Así lo vio el maestro Félix Romero.
La Finca La Tojosa y su dueño Don José fue una historia urdida por amigos y vecinos de este pueblo: Rosendo, el Loco, Delio, el Gordo, Félix Dardo, fueron los artífices principales de estos guiones que nunca fueron escritos y con el noble propósito de hacer sentir a Cuinco una persona importante.
Todo comenzó como un chiste en el Parque Central y ya después no pudieron parar la historia, hasta un televisor en blanco y negro le regalaron a Cuinco y el supuesto obsequiante de dicho regalo fue Don José. Estas historias formaban parte de una broma en la que como burbuja de cristal vivió feliz Cuinco.
Se ofendía cuando escuchaba que alguien insinuara que aquellas eran mentiras ¿cómo mentiras? Si él habló telefónicamente con Don José en muchas ocasiones, si recibió una yunta de bueyes que le envió Don José, si lo visitó la elegante señora del dueño de La Tojosa. La hermosa Doña Bella venía desde Brasil a conocerlo y demostrarle su admiración y cariño. Un ilustre jefe árabe le trajo un diploma de reconocimiento. Los regalos llovían, el afecto se multiplicaba. Sin embargo, cada realización estuvo acompañada de inconvenientes, trampas, engaños, malas jugadas que le hacían los envidiosos y de las cuales era informado por sus paternales Creadores. Cuinco recibía la solidaridad de su pueblo ¡Cuinco, estamos contigo! mientras Tijereta, El Cocuyo, Rumania y otros pasaron las de Caín.
Al fin otro ariguanabense alcanza el celuloide. Un documental de un brasileño amigo de San Antonio resume de forma magistral la vida de Cuinco y su vinculación con Don José y su Finca La Tojosa.
Cuarenta y cinco días antes del estreno Cuinco abrazó la muerte quizás con mucho menos deseos de los que tenía cuando abrazó la vida: el día que los artistas ariguanabenses del Parque Central lo descubrieron para la historia.

