César Portillo de la Luz. Foto: Tomada de internetEscucho los acordes de la guitarra, y la imaginación me lleva al cabaret nocturno de la capital cubana Pico Blanco, del Hotel St. John. Estoy allí, “Contigo en la distancia”, César Portillo de la Luz. Regresas en este aniversario de manera particular. Tu música aviva el bolero con fuerte influencia armónica matizada por el jazz.
Apareces acompañado de José Antonio Méndez, Frank Fernández o Elena Burke. Tus letras evocan el sentimiento de los enamorados. Tu bolero tomó altura y caminó el mundo. Temas como: Tú mi delirio, Sabrosón, Noche cubana, Realidad y Fantasía y Canción de un festival, alcanzaron estilo y fama en las voces de grandes como Nat King Cole, Tito Rodríguez, Olga Guillot, Pedro Infante, Plácido Domingo o Pedro Vargas.
Hoy te regalo esta crónica. Estoy “Contigo en la distancia” porque mereces regresar. Ciento cinco años pasaron desde tu llegada al mundo, aquel 31 de octubre de 1922. Naciste para la música, y sin saberlo creciste entre los mejores. Noventa años de existencia te regalaron agradables momentos. Tu música tocaba el alma de los émulos de Cupido y reconciliaba corazones. Ella fue siempre la expresión musical de un proceso más profundo, génesis que descansa, y se consolida en los autores de hoy.
Tu obra evoluciona porque estás vivo dentro de un conjunto de elementos permanentes, continuadores de la tradición musical cubana. Digo tu nombre y la influencia musical rebasa los marcos estrictos de la canción o el bolero, porque sin dudas, “La gloria eres tú”.

