Violeta Casal junto a Noel Pérez. Foto:Tomada de internetEste 28 de octubre se conmemoran 25 años de la desaparición física de Violeta Casal, quien es un símbolo de la locución femenina en nuestro país.
Graziella Pogolotti, crítica de arte e intelectual cubana, refiere sobre Casal que era frágil, vulnerable, insegura, obstáculos tremendos para afrontar las luces del escenario y el misterio de un público a veces imprevisible.... Eran los años de la dictadura de Batista. Comprometida con la lucha clandestina, lacerada por la pérdida de compañeros caídos en combate, marchó a la Sierra. La actriz, vinculada a los cenáculos vanguardistas, se convirtió en la voz nítida y acerada que todo un pueblo identificaba con un llamado ¡Aquí Radio Rebelde, desde la Sierra Maestra, territorio libre de América! -concluye.
Opiniones como esta también refieren otros conocedores de su persona, pero no existen dudas de que Violeta, la matancera, tuvo mucha relación con la vida artística y revolucionaria en Cuba. Se le recuerda en disímiles obras de teatro que contaron con su actuación como fueron Arsénico para los viejos (1942) y El deseo bajo los olmos (1943), ambas dirigidas por Lorna de Sosa. Con el grupo Las Máscaras protagonizó de Federico Gracia Lorca, Yerma (1950) y Bodas de Sangre (1951), dirigida por Andrés Castro.
Luego de su participación en la Huelga del 9 de abril, Violeta subió a las montañas insurrectas para apoyar al grupo de guerrilleros que allí se encontraba. Esta gran escena, protagonizada en la realidad, la asumió sin pensarlo dos veces porque era perseguida por sus actividades revolucionarias.
Según refirió Ricardo Martínez, fundador de Radio Rebelde ''Violeta era muy bonita, muy sensible y muy profunda en sus convicciones patrióticas. Al principio ella pensó trabajar de maestra en la Sierra, pero Fidel le dijo: No, tú vas para Radio Rebelde.''
A partir de ese entonces, junto a Ricardo Martínez, Orestes Valera, Guillermo Pérez y Jorge Enrique Mendoza, su voz llena de matices y fuerza se desbordó entre las lomas para que en las frecuencias de la radio se escuchara aquella maravillosa frase (¡Aquí Rebelde! !La voz de la Sierra Maestra! !Transmitiendo para toda Cuba en la banda de 20 metros diariamente a las cinco de la tarde y nueve de la noche, desde nuestro campamento rebelde en las lomas de Oriente!) que proclamaba una nueva realidad. Por tal razón, se convirtió en un símbolo de la mujer locutora.
Entre sus últimas apariciones artísticas se le recuerda en la escena de Teatro Estudio, en colaboración con el Berliner Ensemble y dirigida por Ulf Keyn, en 1975. En la radio, durante la década de los años 60, fue directora de Radio Rebelde y alternó sus presentaciones teatrales con los medios de difusión de la época.
Hoy sus restos descansan en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Cementerio de Colón. La historia, tanto independentista como cultural le recuerdan por su integración a la construcción del socialismo; defensora de los más altos valores. El entusiasmo era característico en Violeta Casal y ello hacía de su voz una música combativa y delicada capaz de demostrar el nacimiento, allá en el olivo de la serranía, de una emisora.

