Hoy arranca la segunda etapa de la Serie Nacional de Béisbol, en su edición 57 y solo seis equipos estarán en la misma, mientras los restantes diez quedan a la espera de la próxima campaña.
Hoy pretendo hacer un análisis de lo bueno y lo malo que tiene esta segunda fase y con ella la estructura del clásico cubano de béisbol. Entre las cosas positivas que guarda aparece la calidad que presentan los conjuntos después de reforzados, lo que indica que los estadios se llenarán mucho más para presenciar un “supuesto” mejor béisbol. También el agradable dolor de cabeza que tienen los directores para formar sus alineaciones y que los refuerzos sean regulares, pues para eso fueron solicitados. De ahí en fuera, creo que no hay mucho más que opinar en cuanto a lo positivo.
Hablar de lo malo de la segunda etapa sí tiene tela por donde cortar. Primero se quedan fuera 370 peloteros, pues sus equipos no clasificaron. Digo esa cifra porque cada conjunto de la serie tiene a cuarenta jugadores desde la fase clasificatoria, entonces restamos los treinta que fueron tomados como refuerzos y nos da esa cifra.
En segundo lugar, siete de las catorce provincias del país quedan sin actividad beisbolera del máximo nivel hasta la venidera campaña, incluyendo al municipio especial Isla de la Juventud. Entre ellas, peloteros de gran calibre que van a casa a “ver los toros desde la barrera”. Por mencionar algunos dijera: Michael González, Yeniet Pérez, Dainier Gálvez, Eriel Sánchez, Yoan Socarrás, Edilse Silva y Alberto Bicet, entre otros tantos que bien pudieron ser refuerzos.
Como tercer elemento negativo a considerar, la siguiente fase frena el desarrollo de la ya “deprimida” Serie Nacional, pues los equipos clasificados llegaron a esta instancia con peloteros que sin tener nombres establecidos cumplieron su rol protagónico y ahora no serán regulares. Además hubo prospectos muy buenos que se quedaron fuera y hasta el próximo año no jugarán béisbol organizado de la Serie Nacional.
Por último considero que los nuevos trajes para la segunda fase dejan mucho que desear. Sus rotulados tienen gran vista en algunos equipos y en otros ni siquiera se pueden leer. Así es el caso de Industriales que jugará con un traje totalmente azul sin ribetes blancos que le adornen. Creo que bien se pudo hacer un concurso para diseñadores y escoger las mejores opciones.
Esperemos la segunda fase de la serie con optimismo y esperanza. Ganarán los mejores, esos que sean capaces de demostrar en el terreno la valía y el coraje de sus jugadores. Por lo pronto, creo que Pinar del Río y Artemisa tienen todo lo necesario para avanzar a la porfía de los Play Off entre los cuatro grandes de Cuba. Con ellos pudieran estar Matanzas e Industriales.
¿Qué piensa usted?