Emblema del equipo. Foto: Tomada de internet
Después de presenciar la ceremonia de los refuerzos realizada en el bello teatro Milanés de Pinar del Río, con el título “Estamos en juego”, considero que Artemisa escogió bien. Aunque todos pidieron lo que a su juicio necesitaban.
Danny Valdespino, acompañado de Roberto Zulueta, sorprendió en la primera opción con un Vladimir García por encima de Frederich Cepeda. El avileño no está en su mejor año, pero viene a reforzar la rotación abridora junto a Misael Villa, Ricardo Martínez y Geonel Gutiérrez. Considero que Cepeda era mucho más necesario que Vladimir. El espirituano terminó por encima de los 400 de average y ya estuvo un año con los Cazadores, por eso digo que resultó sorpresiva la primera elección.
Con relación a Dennis Laza, segunda opción de los nuestros, será muy útil. Es rápido, chocador de bola, buen fildeador y acostumbrado a crecerse en juegos de la segunda fase de la serie. Yordan Manduley, un torpedero de excelentes manos y miembro de equipos Cuba, fue la tercera selección de Valdespino y creo que lo tomó, para que juegue su rol en el cerrojo del cuadro. Pienso que con su entrada en las filas cazadoras, entonces Jorge Enrique Alomá, quien lo hizo de maravillas en esa posición en la etapa clasificatoria, debe pasar a la segunda base.
Yunier Mendoza reforzará la defensa desde el primer cojín y enormemente la ofensiva. Se unirá entonces a la batería de largo metraje que conforman Lázaro Hernández, Dariel Duque y Osmel Fraga, este último no hizo mucho en el torneo clasificatorio por una lesión, pero fue clave en casa salida como emergente. Así sucede con Norel González, promesa villaclareña y cubana, quien debe asumir la posición de jardinero junto a Dennis Laza y Yosvany Peñalver, para hacer de los Cazadores un equipo de cuidado en esta fase.
Crecen los sueños y se piensa en grande. Nueve juegos con cada conjunto suman 45 y dirán si Artemisa puede colarse entre los cuatro mejores de Cuba en esta segunda etapa para avanzar a los Play Off.
Sin los refuerzos, hizo historia y dejó en el camino al mejor equipo de Cuba en los últimos diez años, Ciego de Ávila. Confiemos en los Cazadores. Ahora es diferente y van a pelear.