Las fiestas tradicionales se celebraban en todos los pueblos de Cuba. Foto: Tomada de internet
San Antonio de los Baños puede ser considerado a través de todo el tiempo un sitial de efervescencia cultural. Numerosas fiestas tradicionales fueron realizadas en el municipio en diferentes espacios abiertos y organizadas por las distintas instituciones. Entre las de más envergadura estaban las Verbenas.
La primera Verbena tuvo lugar en ocasión del 40 aniversario de la creación del Círculo de Artesanos el 23 de octubre del año 1921, a iniciativa de dos grandes promotores culturales: Octavio Valdés Rodríguez y el dibujante y caricaturista Manuel Alfonso Descalzo. Se construían en la calle hermosos kioskos que combinaban su decoración con gran variabilidad y belleza. Un kiosko digno de recordar fue el de las flores que simulaba un cesto decorado. Otros se dedicaban a diferentes países, donde se representaba desde el vestuario hasta las comidas, bebidas y la música que se escuchaba, ejemplo de ello era El Patio Mexicano.
El kiosko gitano La Gruta Azul, que tenía una adivinadora que leía la buena ventura. El Cortejo Español, que se le entregaba a alguna señora de posición social y económica solvente para reclutar a los muchachos con rasgos españoles de la Villa; igual ocurría con el Chino, donde se seleccionaban muchachos con rasgos asiáticos. Existía además un kiosko especial, La Casita Criolla, confiada a la Sociedad de la Luz, donde se vendía comida típica criolla.
La primera Verbena en San Antonio de los Baños se desarrolló el 23 de octubre del año 1921. En el horario de la tarde se hacía un desfile de coches y volantes adornados y en ellos iban hermosas jóvenes que representaban a la mujer en toda su diversidad: trigueñas y castañas, bellamente vestidas a la usanza de otras épocas. Se ponían además aparatos similares a los parques de diversiones, un bazar y vendedores de golosinas. Un grupo de muchachas dotadas con alcancías ofrecían flores a los caballeros que contribuían monetariamente para que estas le decoraran el ojal de su saco con una flor. Se realizaban además actos circenses y correrías. A cada hora una joven distinta, de la más exclusiva sociedad, subastaba un corto beso en la mejilla.
Existía también un cuerpo de Policía, imitación a lo londinense, que imponía una multa, que de no pagar eran llevados y encerrados por mujeres. Los condenaban en una jaula habilitada para ello hasta que pagaran según la posibilidad del recluso.
CONTINUARÁ…

