De reconocida calidad artística como intérprete, compositor y director de orquesta, fue el ariguanabense Fernando Collazo Hernández, considerado uno de los músicos cubanos más destacados de la primera mitad del siglo XX; a pesar de su breve, pero prolífica carrera profesional.
Como músico se puso al servicio de la más auténtica tradición criolla. Transitó por todos los géneros populares de su época. Se inició como intérprete de canciones trovadorescas, luego fue sonero y más tarde cantante de boleros y danzonetes, (este último, variante del género danzón, Patrimonio Nacional de Cuba),en agrupaciones de distintos formatos.
Comenzó su vida artística en el dúo que integró con Enrique García; después fundó el Septeto Cuba, y la orquesta Maravilla del Siglo, la cual dirigió y con la que realizó exitosas presentaciones en el Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños, y en teatros y bailes, en la capital cubana y en otras ciudades del país.
Collazo, también se dedicó a la composición; y más allá de sus aportes y logros como autor y cantante,incursionó en el séptimo arte, en el primer corto musical de cine sonoro producido en Cuba, donde interpretó, entre otras obras, la criolla “Vanidad”, de Armando Valdés Torres; y acompañó a la actriz Yolanda González.
La escena cubana, contó con una voz potente, bien timbrada y con un ritmo singular, que el cantante Fernando Collazo, forjó en su propio estilo.En La Habana, interpretó junto a la Orquesta Gris, el primer danzonete llamado “Rompiendo la rutina”, de Aniceto Díaz, cuyo estreno aconteció en la provincia de Matanzas.
Alcanzó gran notoriedad con la Orquesta Gris, una de las más aplaudidas en su tiempo, en la que vocalizaba parte de los danzones compuestos por Valdés Torres sobre los más gustados tangos del inmortal Carlos Gardel.
Con el danzonete, la calidad interpretativa y su ya renombrada carrera artística, Francisco Collazo engrosó su repertorio, y se consagró como cantante, en las orquestas de Antonio María Romeu, Belisario López, Armando Valdespí, y en Habana, de Estanislao Serviat.
Fernando Collazo,llevó su privilegiada voz a varios países, entre estos México, Estados Unidos, España, Francia, Alemania, Holanda, e Inglaterra, que fueron testigos de su virtuosismo.
En París,se hizo acompañar del pianista cubano René Izquierdo, con quien compartió presentaciones de relevantes éxitos.
Su obra musical incluye: bolero, son y danzonete. Entre sus composiciones pueden mencionarse “Mi último canto”, “El príncipe marino”,“La campana”, “Alma loca”, “Por fin”, “Maledicencia”, y "A Corina". Estas, junto a las interpretaciones de: “Lágrimas Negras”, “Mi corazón en tus pupilas”, “Cubana”, “Margarita”, “El beso diabólico”, “Levántate mujer", "Igual que yo", y "Graciela", constituyen piezas musicales insignes del siglo XX en Cuba.
115 años después del nacimiento de Fernando Collazo, acontecido en agosto de 1902, en la villa de San Antonio de los Baños, -en la actual provincia de Artemisa-, sus memorias permanecen imperecederas en el panorama musical cubano, cuya obra enriquece el patrimonio cultural del Ariguanabo y de la nación.
Casi ocho décadas han transcurrido, desde que el 16 de octubre de 1939, falleció a la edad de 37 años, en plena cúspide de la notoriedad artística. La causa de su muerte no está esclarecida. Una versión apunta al suicidio, y otra, a que fue ultimado por asuntos amorosos.
De cualquier modo, Fernando Collazo Hernández, implantó el prestigio y los misterios de la música tropical;legó a sus coterráneos una valiosa obra que rememorarán por siempre; y se convirtió en una personalidad de la cultura cubana.


